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Lamentaciones 4

Cuarto lamento acróstico

El profeta

1 ¡Perdió el oro su brillo!

¡Quedó totalmente empañado!

¡Por las esquinas de las calles

quedaron regadas las joyas del templo!

2 ¡Oro puro! Así se valoraba

a los habitantes de Jerusalén,

¡pero ahora no valen más

que simples ollas de barro!

3 Bondadosas se muestran las lobas

cuando alimentan a sus cachorros,

pero las crueles madres israelitas

abandonan a sus hijos.

4 Reclaman pan nuestros niños,

pero nadie les da nada.

La lengua se les pega al paladar,

y casi se mueren de sed.

5 En las calles se mueren de hambre

los que antes comían manjares;

entre la basura se revuelcan

los que antes vestían con elegancia.

6 Cayó Jerusalén, pues hapecado

más de lo que pecó Sodoma.

¡De pronto se vino abajo

y nadie pudo ayudarla!

7 Increíblemente hermosos

eran loslíderesde Jerusalén;

estaban fuertes y sanos,

estaban llenos de vida.

8 Tan feos y enfermos se ven ahora

que nadie los reconoce.

Tienen la piel reseca como leña,

¡hasta se les ven los huesos!

9 Afalta de alimentos,

todos mueren poco a poco.

¡Más vale morir en la guerra

que morirse de hambre!

10 ¡Destruida ha quedado Jerusalén!

¡Hasta las madres más cariñosas

cocinan a sus propios hijos

para alimentarse con ellos!

11 El enojo de Dios fue tan grande

que ya no pudo contenerse;

le prendió fuego a Jerusalén

y la destruyó por completo.

12 ¡Terminaron entrando a la ciudad

los enemigos de Jerusalén!

¡Nadie en el mundo se imaginaba

que esto pudiera ocurrir!

13 Injustamente ha muerto gente

a manos de profetas ysacerdotes.

Dios castigó a Jerusalén

por este grave pecado.

14 Juntos andan esos asesinos

como ciegos por las calles.

Tienen las manos llenas de sangre;

¡nadie se atreve a tocarlos!

15 En todas partes les gritan:

«¡Fuera de aquí, vagabundos!

¡No se atrevan a tocarnos!

¡No pueden quedarse a vivir aquí!»

16 Rechazados por Dios,

los líderes y sacerdotes

vagan por el mundo.

¡Dios se olvidó de ellos!

17 Una falsa esperanza tenemos:

que un pueblo venga a salvarnos;

pero nuestros ojos están cansados.

¡Nadie vendrá en nuestra ayuda!

18 Se acerca nuestro fin.

No podemos andar libremente,

pues por todas partes nos vigilan;

¡nuestros días están contados!

19 Aun más veloces que las águilas

son nuestros enemigos.

Por las montañas y por el desierto

nos persiguen sin descanso.

20 La sombra que nos protegía

era nuestro rey;

Dios mismo nos lo había dado.

¡Pero hasta él cayó prisionero!

21 Esto mismo lo sufrirás tú,

que te crees la reina del desierto.

Puedes reírte ahora, ciudad de Edom,

¡pero un día te quedarás desnuda!

22 No volverá Dios a castigarte,

bella ciudad de Jerusalén,

pues ya se ha cumplido tu castigo.

Pero a ti, ciudad de Edom,

Dios te castigará por tus pecados.

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Lamentaciones 5

Quinto lamento

El pueblo de Jerusalén

1 Dios mío, fíjate en nuestra desgracia;

date cuenta de que nos ofenden.

2 Nuestras tierras y nuestra patria

han caído en manos de extranjeros.

3 Nos hemos quedado sin padre;

nuestras madres han quedado viudas.

4 ¡Hasta el agua y la leña

tenemos que pagarlas!

5 El enemigo nos persigue.

Nos tiene acorralados.

6 ¡A nuestros peores enemigos,

tenemos que pedirles alimento!

7 Pecaronnuestrosantepasados,

¡y Dios nos castigó a nosotros!

8 Los esclavos se creen reyes,

¡y no podemos librarnos de ellos!

9 Para conseguir alimentos,

arriesgamos la vida en el desierto.

10 Tanta es el hambre que tenemos

que hasta deliramos.

11 En todas nuestras ciudades

violaron a nuestras mujeres.

12 No respetaron a nuestros jefes;

¡los colgaron de las manos!

13 Nuestros jóvenes y niños

cargan leña como esclavos.

14 Ya los jóvenes no cantan

ni se reúnen los ancianos.

15 No tenemos motivo de alegría;

en vez de danzas, hay tristeza.

16 ¡Pobres de nosotros!

Por el pecado perdimos el reino.

17 Vamos perdiendo las fuerzas;

estamos a punto de morir.

18 El monte Sión ha quedado desierto;

solo se ven animales salvajes.

19 Pero tú, Dios nuestro,

reinas para siempre.

¡Tú eres nuestro rey!

20 ¿Por qué te olvidas de nosotros

y nos abandonas tanto tiempo?

21 ¡Déjanos volver a ti, y volveremos!

¡Devuélvenos el poder que tuvimos!

22 En verdad nos diste la espalda;

¡se te fue la mano!

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Jeremías 1

Introducción

1-3 Yo soy elprofetaJeremías hijo de Hilcías. Soy del pueblo de Anatot, y vengo de una familia desacerdotes. Anatot está en el territorio de latribude Benjamín. Dios me dio el siguiente mensaje, cuando Josías hijo de Amón llevaba trece años como rey de Judá. También me dio otros mensajes durante los reinados de Joacín y de Sedequías, hijos del rey Josías. Sedequías reinó durante once años y cinco meses, pero dejó de ser rey cuando los babilonios lo derrotaron y se llevaron prisioneros a los que vivían en Jerusalén.

Dios llama a Jeremías

4 Dios me dijo:

5 «Yo te elegí antes de que nacieras;

te aparté para que hablaras en mi nombre

a todas las naciones del mundo».

6 Le contesté:

—Dios todopoderoso, yo no sé hablar en público, y todavía soy muy joven.

7-9 Pero Dios me tocó los labios y me dijo:

—No digas que eres muy joven. A partir de este momento tú hablarás por mí. Irás a donde yo te mande, y dirás todo lo que yo te diga. No tengas miedo, que yo estaré a tu lado para cuidarte.

10 Desde hoy tendrás poder sobre reinos y naciones, para destruir o derribar, pero también para levantar y reconstruir.

11-13 Luego Dios me hizo dos preguntas:

—Jeremías, dime, ¿qué ves?

Yo le respondí:

—Veo la rama de un almendro. Sus frutos son los primeros en madurar.

Entonces me dijo:

—Tienes razón. Yo soy el primero en hacer cumplir mis palabras. Pero, ¿qué más ves?

Le respondí:

—Veo en el norte una olla hirviendo, que está por volcarse hacia el sur.

14 Entonces Dios me explicó:

«Desde el norte voy a enviar un terrible castigo sobre todos los que viven en este país.

15 Ya lo he decidido. Estoy reuniendo a todos los reinos del norte, y vendrán y pondrán sus tronos a la entrada misma de Jerusalén. Atacarán a sus habitantes y a todos los que viven en Judá, y se los llevarán presos.

16 Voy a castigar a mi pueblo, porque todos ellos han sido muy malos.Adoraronídolosque ellos mismos hicieron, y les ofrecieronincienso, pero a mí me abandonaron.

17 »Así que, ¡prepárate! Ve y diles todo lo que yo te mando. No les tengas miedo, pues de lo contrario te haré temblar de miedo cuando te enfrentes a ellos.

18 Yo te haré tan fuerte como un poste de hierro, como un portón de bronce, como una ciudad amurallada. Vas a enfrentarte a todas las autoridades de Judá.

19 Esa gente peleará contra ti, pero te aseguro que no te podrán vencer, porque yo estaré a tu lado para cuidarte».

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Jeremías 2

Israel se rebela contra su Dios

1 Dios me dijo:

2-3 «Jeremías, ve y diles de mi parte a todos los habitantes de Jerusalén:

“Yo recuerdo, pueblo de Israel,

que en tus primeros años

me amabas solo a mí.

Parecías una novia enamorada

y me seguiste por el desierto,

por tierras donde nada crece.

Tú eras solo mía;

¡fuiste mi primer amor!

Si alguien te hacía algún daño,

sufría las consecuencias.

Te juro que así fue”.

4-5 »Escúchenme, israelitas:

“Yo no traté mal a susantepasados,

sin embargo, ellos se alejaron de mí.

Adoraronaídolosinútiles,

y ellos mismos se volvieron inútiles.

6 Jamás preguntaron por mí,

a pesar de que fui yo

quien los liberó de Egipto,

quien los llevó por el desierto,

por un terreno seco y peligroso,

donde nadie pasa y donde nadie vive.

7 Fui yo quien los trajo a esta buena tierra,

donde hay comida en abundancia.

Pero llegaron ustedes y todo lo ensuciaron;

¡convirtieron mi tierra en un lugar asqueroso!

8 ”Lossacerdotesnunca preguntaron por mí,

los maestros deBibliajamás me conocieron,

los dirigentespecaroncontra mí,

y losprofetasno hablaron en mi nombre.

Todos ellos siguieron a otros dioses

que no sirven para nada,

y en nombre de ellos hablaron.

9 ”Por eso, a ustedes,

a sus hijos y a sus nietos,

los voy a llevar ante los jueces.

Les juro que así lo haré.

10 ”Envíen mensajeros

al desierto de Arabia,

o a las islas del Mediterráneo,

para que se fijen y averigüen

si alguna vez pasó algo parecido.

11 Jamás he conocido a una nación

que haya abandonado a sus dioses,

aun cuando sus dioses sean falsos.

Pero ustedes me cambiaron a mí,

que soy el Dios verdadero y glorioso,

por dioses que no sirven para nada.

12 El universo entero se sorprende

y tiembla de espanto.

Les juro que esto es así.

13-18 ”Ustedes, pueblo mío,

cometieron dos pecados:

me abandonaron a mí,

que soy para ustedes una fuente

de agua que les da vida,

y se hicieron sus propios estanques,

que no retienen el agua.

Yo era su guía,

pero ustedes me rechazaron.

”Israelitas,

¿qué ganan ahora con confiar

en el poder de Egipto

y en el poder de Asiria?

Ustedes son libres;

¡no nacieron siendo esclavos!

¿Por qué ahora los tratan así?

”¡Los soldados de Menfis y Tafnes

han acabado con sus gobernantes!

¡Lanzan rugidos, como leones,

y destruyen el país!

¡Han quemado las ciudades,

y ya nadie vive en ellas!

19 ”Sus propias rebeliones y maldades

demuestran que ustedes son culpables.

Pónganse a pensar, y reconozcan

lo malo y triste que es abandonarme

y no obedecerme.

Les juro que esto es así.

20 ”Hace ya mucho tiempo

que ustedes me abandonaron;

rompieron los lazos que nos unían,

y se negaron a adorarme.

Me traicionaron,

pues en lo alto de las colinas

y bajo todo árbol frondoso,

se entregaron a otros dioses.

21-22 Tan grande es la mancha de su pecado

que ni el mejor jabón del mundo

podrá quitarles esa mancha.

”Yo los he cuidado

como se cuida al mejor viñedo.

Sus antepasados me obedecieron,

pero ustedes son tan rebeldes,

que son como un viñedo

que solo produce uvas podridas.

Les aseguro que esto es así.

23-24 ”¿Cómo se atreven a decir

que no han pecado

ni han adorado a dioses falsos?

¡Miren cómo se portaron

en el valle de Ben-hinom!

¡Admitan todo lo que han hecho!

Son como una burra en celo

cuando anda en busca del macho:

se pone a olfatear el viento,

y en cuanto corre al monte

nadie la puede frenar.

Si el macho la busca,

fácilmente la encuentra.

25-26 ”Ustedes están empeñados

en seguir adorando a dioses extraños,

pero su terquedad los hará sufrir.

Por eso andan descalzos

y muriéndose de sed.

Ustedes y sus autoridades

quedarán avergonzados,

como el ladrón cuando es sorprendido.

27 ”Ustedes, israelitas,

llaman ‘padre’ a un pedazo de madera;

¡llaman ‘madre’ a una piedra!

Me dan la espalda

y no me miran a la cara,

pero en cuanto están en peligro

gritan pidiéndome ayuda.

28 ”¿Y dónde están esos dioses

que ustedes mismos se fabricaron?

¡Que vengan ellos a salvarlos

cuando se encuentren en peligro!

¡Al fin y al cabo,

ustedes tienen más dioses que ciudades!

29 ¡Por qué me acusan,

si todos ustedes me rechazan!

Les juro que es así.

30 ”No tiene caso castigar a sus hijos,

pues no aceptan mis correcciones.

¡Todos ustedes, como leones feroces,

mataron a mis profetas!

31 Pero escúchenme bien

todos los que están presentes:

¡yo no he sido cruel con ustedes

como el ardiente desierto,

ni como la terrible oscuridad de una cueva!

¿Entonces, por qué me dicen

que van a hacer lo que quieran,

y que no volverán a adorarme?

32 No hay novia que se olvide

de su vestido ni de sus joyas,

¡pero ustedes, que son mi pueblo,

hace mucho que se olvidaron de mí!

33 ”Y tú, Judá, eres muy hábil

para conseguirte amantes.

¡De ti aprenden hasta las prostitutas!

34 Tus vestidos están manchados

con la sangre de pobres e inocentes.

Y a pesar de que nunca los viste

cometer ningún delito,

35 todavía te atreves a decir

que no has pecado,

y que yo no estoy enojado contigo.

¡Pues voy a llevarte ante los jueces

por insistir en que eres inocente!

36 Tú cambias de opinión

con mucha facilidad;

pero Egipto te abandonará

como antes te abandonó Asiria.

37 Yo mismo he rechazado

a esos que llamas tus amigos.

Así que volverás de Egipto

derrotada y llena de vergüenza,

¡y de nada te servirá su ayuda!”»

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Jeremías 3

1 Dios le dijo al pueblo de Judá:

«Supongamos que un hombre se divorcia, y que luego la que era su esposa se casa con otro hombre; ¿tú crees que el primer esposo volvería a casarse con esa mujer? ¡Claro que no! ¡Eso sería una vergüenza para el país! Entonces, ¿cómo es que tú pretendes volver conmigo? ¡Si tienes más dioses que los amantes que tiene una prostituta! Y esta es la pura verdad.

2 »Mira hacia las colinas desiertas,

y dime dónde no hasadoradodioses extraños.

Te sientas junto a los caminos,

y te ofreces como prostituta

a todos los que pasan.

Con tu infidelidad

has llenado de maldad el país.

3 Por eso no llegan las lluvias,

ni caen aguaceros en la primavera.

No tienes vergüenza;

eres peor que una prostituta.

4 Hasta hace poco me decías

que me querías como a un esposo,

que yo era el novio de tu juventud.

5 También me pediste calmar mi enojo,

pero no hablabas en serio,

pues seguiste haciendo lo malo».

Israel es como una esposa infiel

6 Cuando Josías era rey, Dios me dijo:

«Jeremías, ¿te has fijado en lo que ha hecho mi pueblo Israel? Se ha comportado como una esposa infiel. En los cerros altos y bajo la sombra de cualquier árboladoraa dioses extraños.

7 Después de todo lo malo que había hecho, pensé que se arrepentiría y volvería conmigo; pero no lo hizo. Y el pueblo de Judá se ha comportado igual.

8 Aunque supo que yo rechacé a Israel, me fue infiel y me puso en vergüenza al adorar a otros dioses.

9 »A Israel no le importó traicionarme; al contrario, contaminó el país y me ofendió al adorarídoloshechos de piedra y de madera.

10 Para colmo de males, Judá quiso engañarme diciendo que se había arrepentido. Pero no era verdad. Yo les juro que así fue».

11 Dios también me dijo:

«Jeremías, aunque Israel me fue infiel, al fin de cuentas resultó ser mejor que Judá.

12-13 Así que dirígete al norte y anuncia este mensaje:

“Israel, pueblo infiel, ¡vuélvete a mí!

Me olvidaré por completo de mi enojo,

y te recibiré con los brazos abiertos,

porque soy un Dios bondadoso.

Tan solo te pido que reconozcas tu culpa,

que admitas que te rebelaste contra mí,

que no has querido obedecerme,

y que bajo la sombra de cualquier árbol

has adorado a otros dioses.

Te juro que así es”.

Israel es como un hijo rebelde

14 »¡Vuelvan a mí, israelitas rebeldes! ¡Ustedes son mis hijos! De cada ciudad tomaré a uno de ustedes, y de cada familia tomaré a dos, y los traeré a Jerusalén.

15 Yo les daré gobernantes que actúen como a mí me gusta, para que los guíen consabiduríay con inteligencia.

16 »En el futuro, cuando ustedes hayan poblado el país, no se hablará más delcofre del pacto, ni nadie volverá a acordarse de él. Tampoco volverá a fabricarse uno nuevo, porque ya no será necesario. Les juro que así será.

17 »Cuando llegue ese día, la ciudad de Jerusalén será conocida como “el trono de Dios”. Todas las naciones vendrán a Jerusalén paraadorarme, y ya no se dejarán llevar por los malos deseos de su necio corazón.

18 Entonces los reinos de Israel y de Judá volverán a unirse, y desde el norte volverán a la tierra que les di como herencia a losantepasadosde ustedes.

19 »Pueblo de Israel,

yo quise tratarte como a un hijo.

Pensé en regalarte la mejor tierra,

¡el país más hermoso del mundo!

Creí que me llamarías “Padre”,

y que siempre estarías a mi lado.

20 Pero me fuiste infiel,

pues adoraste a otros dioses.

Te juro que así fue.

21 »Puede oírse por las montañas desiertas,

el llanto angustiado de los israelitas.

Eligieron el camino equivocado,

y a mí, que soy su Dios, me abandonaron.

22 »¡Vuelvan conmigo, hijos rebeldes!

¡Yo los convertiré en hijos obedientes!»

Los israelitas respondieron:

«Dios nuestro, aquí nos tienes.

A ti volvemos, porque eres nuestro Dios.

23 De nada nos sirve ir a las colinas,

ni lanzar nuestros gritos en las montañas.

Solamente en ti, Dios nuestro,

hallaremos nuestra salvación.

24 Desde que éramos jóvenes,

nuestra vergonzosa idolatría

echó a perder a nuestros hijos e hijas,

y perdimos nuestras ovejas y ganados,

y todo lo que consiguieron

nuestros antepasados.

25 Nosotros y nuestros antepasados

hemospecadocontra ti.

Desde que éramos jóvenes,

y hasta el día de hoy,

jamás te hemos obedecido.

Por eso, debemos avergonzarnos

y humillarnos por completo».

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Jeremías

Jeremías 4

1 Entonces Dios les contestó:

«Israelitas, si piensan volver,

dejen depecar.

Desháganse de esosídolosasquerosos,

y no se aparten de mí.

2 Cuando juren en mi nombre,

sean sinceros y justos

conmigo y con los demás.

Así, por amor a ustedes

bendeciréa todas las naciones,

y ellas me cantarán alabanzas».

Peligro en el norte

3-4 Dios les dijo a los habitantes de Judá y de Jerusalén:

«Preparen su corazón

para recibir mi mensaje.

Cumplan elpactoque hice con ustedes,

pero cúmplanlo en verdad.

Mi mensaje es como una semilla;

¡no la siembren entre espinos!

Si siguen haciendo lo malo,

mi enojo se encenderá como un fuego

y nadie podrá apagarlo.

5 »¡Anuncien esto a gritos

en Judá y en todo Jerusalén!

¡Hagan sonar la trompeta por todo el país!

¡Avisen a la gente

que corra a protegerse

dentro de las ciudades amuralladas!

6 ¡Vamos, no pierdan tiempo!

¡Corran y pónganse a salvo!

¡Agiten la bandera

en dirección a Jerusalén!

»Yo estoy por mandar desde el norte

la más terrible destrucción.

7 Ya está en marcha un ejército.

Ha salido para destruir naciones,

y también destruirá su país.

Los atacará como si fuera un león

que sale de su cueva.

Las ciudades quedarán en ruinas,

y nadie podrá vivir en ellas.

8 Vístanse con ropa vieja y áspera,

y lloren y griten de dolor,

porque yo sigo enojado con ustedes.

9 »Cuando llegue ese día,

el rey y los gobernantes

se asustarán y temblarán de miedo

y también lossacerdotesy losprofetas.

Les juro que así será».

10 Yo, Jeremías, dije:

«Poderoso Dios de Israel,

¿por qué has engañado

a los que viven en Jerusalén?

¿Por qué les prometiste

que vivirían en paz,

cuando en realidad viven

en constante peligro de muerte?»

11 Y Dios contestó:

«Cuando llegue el día del castigo,

se le dirá a este pueblo de Jerusalén:

“Desde los áridos cerros del desierto

sopla un viento muy caluroso,

y se dirige a Jerusalén,

la capital de nuestro pueblo”.

No se tratará de la suave brisa

que limpia de paja el trigo;

12 el viento que yo haré soplar

será mucho más fuerte.

Ahora mismo dictaré

sentencia contra ellos.

13 »Entonces dirán los israelitas:

“¡Miren cómo avanza el enemigo!

¡Parece el nubarrón de una tormenta!

Sus carros y sus caballos de guerra

son más veloces que las águilas;

¡hasta parecen un huracán!

¿Qué será de nosotros?

¡No tenemos escapatoria!”

14 »Pero yo responderé:

“Jerusalén, todavía puedes salvarte.

Solo tienes que quitarte de la mente

todos esos malos pensamientos.

¿Hasta cuándo vas a dejar

que esos pensamientos te dominen?”

15 »Ya se anuncia la desgracia

desde la ciudad de Dan

y desde los montes de Efraín.

16 Avisen a las naciones,

y adviértanle también a Jerusalén,

que de una tierra lejana

vienen los invasores.

Lanzan gritos de guerra

contra las ciudades de Judá,

17 y las rodearán por completo,

porque ellas se rebelaron contra mí.

Les juro que así será.

18 »Jerusalén, todo esto te pasa

por tu mal comportamiento.

Tu desgracia es tan amarga,

que te hiere el corazón».

Queja de Jeremías

19 «¡No aguanto más este dolor!

¡Mi corazón está por estallar!

¡Estoy tan agitado

que no puedo quedarme callado!

Ya escucho el sonido de la trompeta;

ya oigo los gritos de batalla.

20 Tras un desastre viene otro,

y el país va quedando en ruinas.

De repente me he quedado sin casa,

pues mis campamentos fueron destruidos.

21 Solo veo banderas enemigas

y escucho sus trompetas victoriosas.

¿Hasta cuándo tendré que soportarlo?

22 »Dios dice que no lo conocemos;

que somos hijos necios

que no entendemos nada;

que somos hábiles para hacer lo malo,

pero incapaces de hacer lo bueno.

23 »Veo la tierra:

no tiene forma ni vida;

miro el cielo, y todo es oscuridad.

24 Las montañas tiemblan,

las colinas se estremecen.

25 Me fijo, y no veo a nadie;

todas las aves del cielo se han ido.

26 La tierra que antes era fértil

ahora parece un desierto.

¡Todas las ciudades están en ruinas!

Dios, en su terrible enojo,

hizo que todo esto sucediera».

Destrucción de Jerusalén

27 Dios dice:

«Toda la nación será destruida,

pero no la destruiré por completo.

28 Todo el país se pondrá muy triste,

y el cielo se cubrirá de tinieblas.

Ya he tomado una decisión,

y no voy a cambiarla;

ya lo he resuelto,

y no pienso dar marcha atrás.

29 »Cuando escuchen el ruido

de los soldados y sus caballos,

toda la gente saldrá corriendo;

algunos se meterán en el monte,

otros treparán por las rocas,

y todas las ciudades quedarán abandonadas.

¡No quedará en ellas un solo habitante!

30 »¿En qué piensan ustedes,

habitantes de Jerusalén?

Su ciudad está en ruinas,

y ustedes la visten con ropa fina.

¿Para qué le ponen joyas de oro?

¿Para qué la maquillan,

si Egipto y Asiria la han traicionado

y lo único que buscan es su muerte?»

Habla el profeta

31 «Escucho gritos de dolor.

¿Será acaso una mujer

dando a luz por primera vez?

No, no es eso;

son los gritos de Jerusalén

que ya no puede respirar,

y a gritos pide ayuda.

Con los brazos extendidos, dice:

“¡Me estoy muriendo!

¡He caído en manos de asesinos!”»

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Jeremías 5

Pecado de Jerusalén

1 Dios dijo:

«Vayan por las calles de Jerusalén;

miren bien por las plazas,

y busquen a una sola persona buena,

que haga justicia y diga la verdad.

Si la encuentran,

entonces yo perdonaré a la ciudad.

2 Porque ellos juran en mi nombre,

pero nunca cumplen sus promesas».

3 Yo contesté:

«Dios de Israel,

yo sé que tú buscas gente honesta.

Pero este pueblo es muy terco

y más duro que una roca;

no ha querido arrepentirse.

Por eso lo has castigado,

pero parece que no le dolió;

y aunque lo has aplastado,

no ha querido hacerte caso.

4 Yo creía que solo la gente común

se comportaba tontamente,

y no entendía tus órdenes

ni lo que tú quieres que hagan.

5 Entonces decidí hablar con sus jefes,

pues creí que ellos sí entenderían.

Pero también ellos te desobedecieron

y no quisieron hacerte caso.

6 Esta gente hapecadomuchas veces,

y muchas otras te ha traicionado.

Sus enemigos están ahora escondidos

cerca de las ciudades de Judá

y están a punto de atacar.

Vendrán como leones feroces,

como leopardos o lobos del desierto,

¡los atacarán y los harán pedazos!

Todo el que salga de la ciudad

será despedazado».

Respuesta de Dios

7 «Israelitas,

¿qué les hace pensar

que los voy a perdonar?

¡Sus hijos me abandonaron,

y han jurado por dioses falsos!

Yo les di todo lo que necesitaban,

pero ellos me fueron infieles;

¡no hubo uno solo de ellos

que no corriera tras dioses falsos!

8 Parecen caballos en celo:

¡relinchan de ganas por la mujer ajena!

9 Este pueblo merece mi castigo

y debo vengarme de ellos.

Les juro que lo haré.

10-11 »La gente de Israel y de Judá

me traicionó, y ya no es mi pueblo.

¡Que los invada el enemigo!

¡Que les cause grandes daños!

Pero no permitiré

que los destruya del todo.

Juro que así será.

12 »Se han atrevido a negarme;

¡hasta afirman que yo no existo!

Dicen que nada malo les pasará,

que vivirán en paz

y no pasarán hambre.

13-14 Pero yo soy el Dios todopoderoso,

y mis palabras, en tus labios,

serán como un fuego

que los hará arder como leña.

»Tú, Jeremías, les dirás de mi parte:

“Susprofetasno valen nada,

pues no hablan de parte de Dios.

Y ahora, por lo que han dicho,

sufrirán la guerra y el hambre

que jamás pensaron sufrir”.

15 »Israelitas,

yo les aseguro

que voy a lanzar contra ustedes

una nación que viene de lejos.

Es una nación muy poderosa y antigua.

Ustedes no hablan su idioma,

así que no entenderán lo que digan.

16 Tiene guerreros valientes

y cuando disparan sus flechas,

es seguro que alguien muere.

17 Destruirán las ciudades amuralladas,

en las que ustedes se sienten seguros.

Se comerán sus cosechas y su comida,

matarán a sus hijos y a sus hijas,

acabarán con sus ovejas y sus vacas,

y destruirán sus viñas y sus higueras.

18 »Sin embargo, no destruiré por completo a Judá.

19 Y cuando los que sobrevivan te pregunten: “¿Por qué nos hizo todo esto nuestro Dios?”, tú, Jeremías, les contestarás: “Ustedes abandonaron a nuestro Dios, y en su propia tierraadorarona dioses extranjeros. Por eso tendrán que servir a gente extraña en un país que no será el de ustedes”.

20 »Quiero que esto lo sepan todos

en los reinos de Israel y de Judá:

21 Escucha, pueblo tonto y estúpido,

que tiene ojos pero no quiere ver,

que tiene oídos pero no quiere oír.

22 »Yo, su Dios, pregunto:

¿Ya no me quieren obedecer?

¿Ya no me tienen respeto?

Fui yo quien le puso límite al mar

y aunque sus olas se pongan bravas

y hagan mucho ruido,

no van más allá de la playa.

23 Pero este pueblo es muy rebelde;

me abandonó y se fue por mal camino.

24 Jamás se puso a pensar:

“Debemos adorar a nuestro Dios,

pues él es quien nos da la lluvia

cuando más nos hace falta;

nos la manda en otoño y primavera,

y nos deja cosechar a tiempo”.

25 Pero todo esto ha cambiado

por causa de sus muchospecados;

por eso ustedes ya no disfrutan

de todos esos beneficios.

26 Hay entre ustedes gente tan mala,

que cuando ponen trampas

no lo hacen para cazar pájaros

sino para atrapar personas.

27 Sus casas parecen jaulas;

¡pero no están llenas de pájaros,

sino repletas de cosas robadas!

Así fue como se llenaron de plata

y llegaron a ser poderosos.

28 Su maldad no tiene límites.

Están demasiado gordos

y demasiado llenos de orgullo.

No les hacen justicia a los huérfanos,

ni reconocen los derechos de los pobres.

29 ¿Y acaso piensan ustedes

que no los castigaré por todo esto?

¿Qué les hace pensar

que no me voy a vengar de ustedes?

Les juro que sí lo haré.

30 »¡Miren lo que pasa en el país!

¡Esto es algo muy terrible!

31 Los profetas solo dicen mentiras,

lossacerdotesenseñan lo que quieren,

y mi pueblo parece estar feliz.

Pero cuando llegue el desastre,

nadie acudirá en su ayuda».

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Jeremías 6

Jerusalén está en peligro

1 Dios siguió diciendo:

«¡Huyan de Jerusalén, todos ustedes,

los que viven en la región de Benjamín!

¡Den el toque de alarma en Tecoa!

¡Prendan fuego como señal en Bet-haquérem!

¡Del norte viene el desastre!

¡Se acerca una terrible destrucción!

2 Estoy a punto de destruir

a la bella y delicada ciudad de Jerusalén.

3 Los reyes y sus ejércitos

acamparán a su alrededor

y harán con ella lo que quieran».

4 El enemigo grita:

«¡Prepárense para pelear contra Jerusalén!

¡La atacaremos al mediodía!

¡Qué lástima que el día se va,

y ya está cayendo la noche!

5 Pero no importa,

de noche la atacaremos,

y destruiremos sus torres fortificadas».

6 Y el poderoso Dios de Israel les ordena:

«¡Corten árboles!

¡Construyan una rampa

y ataquen a Jerusalén!

Sus habitantes serán castigados;

son gente muy injusta.

7 Abunda la maldad en Jerusalén

como abunda el agua en el mar.

No se oye hablar en ella

más que de violencia y destrucción,

ni se ve ninguna otra cosa

que no sean heridas y dolor.

8 ¡Cambien de conducta,

habitantes de Jerusalén!

De lo contrario, los abandonaré

y convertiré su país en un desierto».

9 El poderoso Dios de Israel anuncia:

«Los israelitas que queden con vida

serán buscados por todas partes

hasta que no quede uno solo.

Será como cuando, en una viña,

se rebuscan todas las uvas

hasta que no queda un solo racimo».

10 Y yo, Jeremías, pregunto:

«¿Con quién voy a poder hablar?

¿Quién va a hacerme caso?

Se tapan los oídos

porque no quieren escuchar.

Se burlan de la palabra de Dios

porque no la quieren obedecer.

11 ¡Me invade la ira de Dios,

y ya no puedo contenerme!»

Dios me dijo:

«Da rienda suelta a tu enojo

sobre las pandillas de jóvenes,

sobre los hombres y sus esposas,

y aun sobre los ancianos.

¡Todos ellos serán capturados!

12 »Yo voy a castigar a todos

los que viven en Judá.

Sus casas, campos y mujeres

pasarán a manos de otros.

Les juro que así será.

13 »Todos desean lo que no es suyo,

desde el más chico hasta el más grande.

Ya no se puede confiar

ni en elprofetani en elsacerdote.

14 Con pañitos de agua tibia

pretenden curar las heridas de mi pueblo.

Insisten en que todo está bien,

cuando en realidad todo está mal.

15 Han cometido lospecadosmás asquerosos,

pero ni vergüenza les da,

pues ya ni saben lo que es tener vergüenza.

Por eso, voy a castigarlos,

y todos serán destruidos.

Les juro que así será.

16 »También les he dicho:

“Deténganse en los cruces de camino,

y pregunten qué camino deben seguir,

y no se aparten de él.

Solo siguiendo el mejor camino

podrán descansar.

¡Pero ustedes se niegan a seguirlo!”

17 »Yo les he enviado mensajeros

para advertirles del peligro,

pero ustedes no han prestado atención.

18 Por eso quiero que las naciones

sepan lo que le espera a mi pueblo.

19 Quiero que todo el mundo me escuche:

por los pecados que han cometido

voy a enviarles una desgracia,

pues no quisieron hacerme caso,

y rechazaron mis enseñanzas.

20 »¿De qué me sirve esteincienso

que me traen del reino de Sabá?

¿Para qué quiero la caña dulce

que me traen de un país lejano?

¡Me disgustan todas lasofrendas

que queman sobre mi altar!

21-23 »Por eso, también les digo:

Del norte, desde una región muy lejana,

viene una nación muy poderosa.

Sus soldados están bien armados,

son muy crueles y no tienen compasión.

Vienen cabalgando sobre sus caballos,

y gritan con tanta fuerza

que parecen un mar furioso.

¡Vienen contra ti, Jerusalén!

¡Vienen dispuestos a atacarte!

Yo haré que te destruyan».

24 El pueblo respondió:

«Nos ha llegado la noticia,

y tenemos mucho miedo;

es tanto nuestro sufrimiento

que parecemos una mujer

a punto de tener un hijo.

25 ¡Que no salga nadie al campo,

ni ande nadie por los caminos!

¡Ya se acerca el enemigo,

y viene con la espada en la mano!

¡Hay terror en todas partes!»

Yo dije:

26 «Ponte ropa de luto, pueblo mío,

y revuélcate en las cenizas.

Llora de dolor,

como si hubiera muerto tu único hijo;

el enemigo que nos va a destruir,

nos atacará por sorpresa».

Dios dijo:

27 «Yo te he puesto entre mi pueblo

para que vigiles su conducta.

28 Todos ellos son muy rebeldes,

son tercos y mentirosos.

Aparentan ser honestos,

pero en realidad son unos corruptos.

29 El metal se purifica en el fuego,

pero a los malvados no lospurificanada.

¡Son un caso perdido!

30 Los llaman “basura”,

porque yo los deseché».

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Jeremías 7

La religión que no sirve

1 Dios me dijo:

2 «Jeremías, ve a la puerta del templo, y desde allí anuncia este mensaje: “¡Escúchenme, todos ustedes, que viven en Judá y que pasan por estas puertas paraadorara nuestro Dios!

3-7 Así dice el todopoderoso Dios de Israel:

‘No les presten atención a esos que andan asegurando que no voy a destruir esta ciudad porque aquí está mi templo. Al contrario, hagan lo siguiente:

’Mejoren su conducta,

sean justos los unos con los otros,

traten bien a losrefugiados,

a las viudas y a los huérfanos;

hagan justicia al inocente

y adórenme solo a mí.

Si no lo hacen, les irá mal;

pero si lo hacen,

vivirán por siempre en este país,

el cual di a susantepasados.

8 ’¡Pero ustedes creen en las mentiras que les dicen, y que no les sirven para nada!

9 Ustedes roban, matan, tienen relaciones sexuales con la esposa de otro hombre, no cumplen lo que prometen, adoran al dios Baal, y a otros dioses que ni conocen.

10 Aun así, vienen a este templo, que es mi casa, y piensan que por estar aquí están a salvo. Después salen y siguen haciendo todas estas porquerías.

11 Este templo es mi casa, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones. ¡Yo mismo lo he visto! Les juro que así es.

12 ’Israelitas, vayan ahora al santuario de Siló, donde me adoraron al principio, y vean cómo destruí ese santuario por culpa de ustedes.

13 Yo les he hablado muchas veces, pero no han querido escucharme; en vez de tomar en cuenta mis advertencias, han seguido haciendo lo malo. Les juro que así es.

14 Por eso, aunque este templo es mi casa, y ustedes han puesto en él su confianza, yo lo destruiré como destruí el santuario de Siló. Yo les di este templo a ustedes y a sus antepasados,

15 pero los voy a expulsar de mi presencia, así como expulsé a todos sus hermanos, losdescendientesde Efraín.’”

16 »Y ahora, Jeremías, escúchame bien: no me ruegues ni me supliques por este pueblo. No me insistas, porque no voy a escucharte.

17 ¡Mira lo que pasa en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén!

18 Los niños juntan la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres preparan la masa, ¡y hacen panes para adorar a la que llaman Reina del cielo! Además, lasofrendasque presentan a otros dioses son un insulto para mí.

19 Lo más vergonzoso es que, en realidad, no me insultan a mí; ¡se insultan ellos mismos! Les juro que así es.

20 »Por eso, castigaré con furia a este lugar, y a los hombres y a los animales, a los árboles del campo y a los frutos de la tierra. ¡Mi enojo será como un fuego difícil de apagar! Les juro que así será.

21 Si quieren, sigan juntando las ofrendas y los animales que presentan en mi honor, y empáchense con la carne.

22 Pero lo cierto es que, cuando yo saqué de Egipto a sus antepasados, no les mandé presentarme ofrendas ni animales.

23 Lo que sí les mandé fue que me obedecieran. Solo así yo sería su Dios, y ellos serían mi pueblo. También les mandé obedecer mismandamientos, para que siempre les fuera bien.

24 Pero sus antepasados no me obedecieron ni me prestaron atención; al contrario, fueron tercos y actuaron con maldad. Fue así como, en vez de mejorar, empeoraron.

25 Desde el día en que sus antepasados salieron de Egipto y hasta ahora, yo no he dejado de enviarles a mis servidores, losprofetas. Lo he hecho una y otra vez,

26 y a pesar de todo eso, ellos no me obedecen ni me prestan atención, sino que son peores que sus antepasados.

27 »Jeremías, diles todo esto, aunque yo sé que no te van a contestar, y ni siquiera te harán caso.

28 Diles que son una nación mentirosa, que no ha querido obedecerme ni ha aceptado ser corregida».

Dios advierte a Jerusalén

29 «Habitantes de Jerusalén,

vístanse de luto;

vayan a las montañas desiertas

y canten una canción fúnebre.

Ustedes me hicieron enojar,

y por eso los he rechazado;

¡los he abandonado por completo!

30 »Ustedes, que sondescendientesde Judá, han cometido el peor de los males: Han llenado depecadoeste templo, que es mi casa, al poner allí susídolosasquerosos. Les juro que así es.

31 Para colmo, en el valle de Ben-hinom construyeron el santuario de Tófet, y sobre el altar quemaron a sus hijos y a sus hijas. Pero eso es algo que jamás les ordené y ni siquiera se me ocurrió.

32 Por eso, vienen días en que ese lugar no se llamará más santuario de Tófet ni valle de Ben-hinom, sino Valle de la Matanza. ¡Allí enterrarán a sus muertos, porque no habrá otro lugar!

33 Las aves del cielo y los animales de la tierra se comerán los cadáveres de esta gente, y nadie lo podrá evitar.

34 Haré que en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén dejen de escucharse los gritos de alegría y de entusiasmo, y las canciones de los novios y las novias, porque el país quedará convertido en un horrible desierto.

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Jeremías 8

1-2 »Cuando llegue ese día, sacarán de las tumbas los huesos de todas las autoridades y de todos los habitantes de Judá. Los tenderán en el suelo, a la luz del sol, la luna y las estrellas, pues ellos no solamenteadorarona estos astros del cielo, sino que los amaron y los consultaron. Esos huesos no volverán a ser enterrados, sino que se quedarán sobre la tierra, tirados como basura. Les juro que así será.

3 Dispersaré por todo el mundo a esta gente tan malvada, y los que queden con vida preferirán morir antes que seguir viviendo. Les juro que así será.

Pecado y castigo

4 »Cuando alguien se equivoca, se corrige;

cuando pierde el camino, vuelve a buscarlo.

5 Pero este pueblo me abandonó

y no quiere volver a mí.

La gente de Jerusalén insiste en rechazarme;

prefiere a los dioses falsos,

y no quiere volver a mí,

que soy el Dios verdadero.

6 Los he escuchado con mucha atención,

pero no hay quien diga la verdad,

ni quien se arrepienta de su maldad.

¡Nadie admite que ha hecho mal!

Todos hacen lo que les da la gana,

¡parecen caballos fuera de control!

7 Hasta la cigüeña y la grulla

conocen las estaciones del año;

también la tórtola y la golondrina

saben cuándo ir a un lugar más cálido.

En cambio, este pueblo no me conoce

ni quiere obedecer mis leyes.

8 »¿Cómo se atreven ustedes a decir

que son un pueblo inteligente

y que me obedecen?

¡Hasta los maestros enseñan mentiras,

y luego andan diciendo

que así dice laBiblia!

9 Esossabiosquedarán avergonzados,

pues su derrota será completa.

De sabios no tienen nada,

pues han rechazado mis enseñanzas.

10 Castigaré a todos los de Judá;

sus casas, campos y mujeres

pasarán a manos de otros.

Les juro que así será.

»Todos desean lo que no es suyo,

desde el más chico hasta el más grande.

Ya no se puede confiar

ni en elprofetani en elsacerdote.

11 Con pañitos de agua tibia

pretenden curar las heridas del pueblo.

Insisten en que todo está bien,

cuando en realidad todo está mal.

12 Han cometido los pecados más asquerosos,

pero ni vergüenza les da,

pues ya ni saben lo que es tener vergüenza.

Por eso, voy a castigarlos,

y todos serán destruidos.

Les juro que así será.

13 »Una viña me daría uvas,

una higuera me daría higos,

pero ustedes no me dan nada.

¡Por eso voy a quitarles

todo lo que les había dado!»

14 El pueblo respondió:

«¿Qué hacemos aquí sentados?

¡Vayamos a las ciudades fortificadas,

y murámonos de una vez!

Nuestro Dios nos está matando;

nos ha dado agua envenenada

porque hemos pecado contra él.

15 Esperábamos que nos fuera bien,

pero nada bueno hemos recibido;

esperábamos ser sanados,

pero estamos llenos de miedo.

16 »Desde la ciudad de Dan se escucha

cómo relinchan y resoplan los caballos,

y cómo hacen temblar toda la tierra.

¡Viene el ejército enemigo

a destruir a Jerusalén

y a todos sus habitantes!

¡Se acerca el enemigo,

para destruir el país

y todo lo que hay en él!»

17 Dios volvió a decirles a los israelitas:

«¡Voy a enviarles serpientes venenosas!

Cuando los muerdan,

ni la magia podrá salvarlos».

Jeremías sufre por su pueblo

Entonces yo, Jeremías, dije:

18 «Estoy tan triste

que no me quedan ganas de vivir.

19 Por todos los rincones del país

mi pueblo llora y exclama:

“Nuestro Dios nos ha abandonado;

ya no está en Jerusalén”».

Dios respondió:

«¿Por qué me hacen enojar los israelitas

con sus dioses inútiles y extraños?»

20 El pueblo dijo:

«Ya el verano terminó,

y la cosecha llegó a su fin,

pero nosotros seguimos sufriendo».

Y yo respondí:

21 «Veo sufrir a mi pueblo,

y eso me duele,

me entristece y me asusta.

22 ¿Cómo es posible que no hallemos

consuelo para nuestro sufrimiento?

¿Cómo es posible

que nadie pueda ayudarnos?

¿Cómo es posible que mi pueblo

siga estando enfermo?