Categories
Jeremías

Jeremías 39

La derrota de Jerusalén

1 Sedequías llevaba diez años y nueve meses de reinar en Judá cuando el rey de Babilonia y sus soldados marcharon contra la ciudad de Jerusalén y la atacaron.

2-3 Durante más de año y medio la tuvieron rodeada, y finalmente pudieron abrirse paso a través de un hueco en el muro de la ciudad. Por ese hueco pasaron todos los jefes del rey de Babilonia, y fueron a instalarse en la entrada principal. Los jefes eran: Nergal-sarézer, Samgar, Nebo-sarsequim, que era un alto oficial, otro Nergal-sarézer, que también era un alto funcionario, y todos los otros jefes del rey de Babilonia. Esto ocurrió el día nueve del mes de Tamuz, del año once del reinado de Sedequías.

4 El rey Sedequías se dio cuenta de que Jerusalén había sido conquistada; por eso él y todos sus soldados huyeron de la ciudad. Salieron de noche por el jardín del rey y, luego de pasar por el portón que está entre los dos muros, se dirigieron hacia el valle del Jordán.

5 Pero el ejército babilonio los persiguió y los alcanzó cerca de Jericó. Allí capturaron a Sedequías y lo llevaron ante el rey de Babilonia, que en ese momento estaba en Riblá, en el territorio de Hamat. Allí mismo el rey decidió el castigo que se le daría a Sedequías.

6 En primer lugar, mandó que mataran delante de él a sus hijos y a todos los hombres importantes de Judá;

7 luego mandó que a Sedequías le sacaran los ojos, y para terminar mandó que lo sujetaran con cadenas de bronce y lo llevaran preso a Babilonia.

8 Los babilonios quemaron el palacio del rey y todas las casas de la ciudad, y derribaron los muros de Jerusalén.

9 El comandante de la guardia personal del rey, que se llamaba Nebuzaradán, se llevó presos a Babilonia a todos los que quedaban en Jerusalén, y también a los que apoyaban a los babilonios.

10 En el territorio de Judá dejó solamente a los más pobres, y a ellos les dio campos y viñedos.

11-12 El rey de Babilonia le ordenó a Nebuzaradán que me vigilara muy bien, y le dijo: «No le hagas ningún daño, y dale todo lo que necesite».

13 Entonces, el comandante de la guardia y otros oficiales del rey de Babilonia

14 ordenaron que me sacaran del patio de la guardia, y que me entregaran a un tal Guedalías, que era hijo de Ahicam y nieto de Safán. Como Guedalías me permitió regresar a mi casa, yo me quedé a vivir con la gente de la ciudad.

15 Recuerdo que cuando estuve preso en el patio de la guardia, Dios me dijo:

16 «Jeremías, quiero que hables con Ébed-mélec, el etíope. Dile de mi parte que a Jerusalén no le va a ir nada bien, pues le voy a enviar un terrible castigo. Dile que yo, el Dios de Israel, lo he anunciado, y él estará allí cuando eso ocurra.

17 Dile además que yo me comprometo a no dejarlo caer en manos de los babilonios. Ébed-mélec les tiene miedo,

18 pero yo le aseguro que no permitiré que lo maten. Le salvaré la vida, y así lo recompensaré por haber confiado en mí».

Categories
Jeremías

Jeremías 40

Jeremías sale de la cárcel

1-2 Dios volvió a hablarme cuando me llevaban a Babilonia junto con los prisioneros de Judá y Jerusalén. Cuando llegamos a Ramá, el comandante Nebuzaradán me quitó las cadenas y me dijo a solas:

«El Dios de Israel me pidió que te dijera que él mandó este desastre sobre tu país,

3 para cumplir con sus amenazas. Ustedes se rebelaron contra él y fueron muy desobedientes. Por eso les pasó todo esto.

4 Ahora mismo voy a quitarte de las manos esas cadenas. Si quieres, puedes venir conmigo a Babilonia; ahí yo te cuidaré muy bien. Si no quieres, puedes irte a donde quieras. ¡Toda la tierra está a tu disposición!»

5 Como Nebuzaradán me vio indeciso, me dijo:

«El rey de Babilonia ha nombrado a Guedalías como gobernador de las ciudades de Judá. Creo que te conviene quedarte a vivir en este lugar, con él y con tu pueblo. Pero estás en libertad de ir a donde quieras».

Dicho esto, Nebuzaradán me dio bastante comida y un regalo, y me dejó ir.

6 Fue así como me quedé en Israel, con la gente de Judá que no fue llevada prisionera a Babilonia. Me quedé a vivir en Mispá, cerca de la casa de Guedalías.

Plan para matar a Guedalías

7-8 El rey de Babilonia nombró a Guedalías gobernador de Judá. Lo puso a cargo de los que se habían quedado allí, que eran los más pobres del país. Cuando se supo la noticia, algunos jefes y soldados de Judá todavía estaban en el campo. Entonces fueron a Mispá, junto con los soldados que estaban bajo su mando, y se presentaron ante Guedalías. Entre ellos estaban Ismael, los hermanos Johanán y Jonatán, Seraías, Jezanías y los hijos de Efai.

9 Guedalías les dio ánimo a todos ellos, y les hizo la siguiente promesa:

«No tengan miedo de los babilonios. Quédense a vivir en Babilonia, y ríndanse al rey. Yo les prometo que les irá bien.

10 Voy a quedarme a vivir en Mispá, y cuando los babilonios vengan acá, yo hablaré a favor de ustedes. Solo les pido que vuelvan a sus ciudades, y que se encarguen de cosechar los frutos de verano, y de almacenar el vino y el aceite».

11 Los judíos que estaban en Moab, Amón y Edom se enteraron de que el rey de Babilonia había dejado en Judá a unos cuantos judíos, y que había puesto a Guedalías como gobernador de Judá. También lo supieron los judíos que vivían en otros países,

12 así que todos ellos vinieron para volver a establecerse en Judá. En cuanto llegaron, fueron a presentarse ante el gobernador Guedalías, que estaba en Mispá. También ellos se dedicaron a cosechar los frutos de verano y a guardar mucho vino en las bodegas.

13 Un día, Johanán hijo de Caréah fue a Mispá para hablar con Guedalías. Lo acompañaron todos los jefes militares que estaban en el campo.

14 Al llegar, le dijeron:

—Queremos advertirte que Baalís, el rey de Amón, quiere matarte. Para eso ha contratado a Ismael hijo de Netanías.

Como Guedalías no les creyó,

15 Johanán le propuso en secreto:

—Guedalías, no podemos permitir que ese Ismael te mate. Si llega a matarte, se dispersarán todos los judíos que se han puesto a tus órdenes, y con eso Judá acabará de hundirse. ¡Déjame ir a matarlo! ¡Te prometo que nadie sabrá quién lo hizo!

16 Pero Guedalías le advirtió a Johanán:

—¡Ni se te ocurra hacerlo! ¡Eso que me dices de Ismael es pura mentira!

Categories
Jeremías

Jeremías 41

Muerte de Guedalías

1 Ismael era hijo de Netanías y nieto de Elisamá. Había servido como oficial del rey de Judá, pues pertenecía a la familia del rey. En el mes de Etanim, Ismael fue a Mispá y se presentó ante el gobernador Guedalías. Iba acompañado de diez soldados. Guedalías invitó a comer a Ismael y a sus acompañantes. Allí en Mispá,

2 mientras comían, Ismael y sus hombres se levantaron y mataron a Guedalías.

3 Ismael mató también a todos los judíos y soldados babilonios que estaban allí.

4 Al día siguiente, nadie se había enterado todavía del asesinato de Guedalías.

5 Entonces llegaron ochenta hombres de Siquem, Siló y Samaria. Iban al templo para presentarofrendasy quemarinciensoen honor de Dios. Iban sin barba, con la ropa rota y con el cuerpo lleno de heridas que ellos mismos se habían hecho.

6 Como Ismael todavía estaba en Mispá, salió a su encuentro. Mientras avanzaba, fingía estar tan triste como ellos. Cuando estuvo cerca, les dijo:

—¡Vengan a saludar al gobernador Guedalías!

7-9 Pero antes de que llegaran al centro de la ciudad, Ismael y sus hombres comenzaron a matarlos, y los iban arrojando en un pozo seco. Ese pozo había sido construido por el rey Asá de Judá, para defenderse de los ataques del rey Baasá de Israel. En ese mismo pozo habían arrojado el cadáver de Guedalías. El pozo ya se estaba llenando de cadáveres, cuando diez de los ochenta hombres le rogaron a Ismael:

—¡No nos mates! ¡En el campo tenemos escondido mucho trigo, cebada, aceite y miel!

Ismael los dejó con vida,

10 pero se llevó prisioneras a las hijas del rey, y también a la gente que se había quedado en Mispá, y que Nebuzaradán había puesto bajo el cuidado de Guedalías. Con toda esa gente prisionera, Ismael se dirigió a la región de los amonitas.

11-12 Cuando se supo lo que había hecho Ismael, salieron a perseguirlo Johanán hijo de Caréah y todos los jefes militares que estaban con él. Lo alcanzaron cerca del gran pozo de agua que está en Gabaón.

13 Todos los prisioneros que llevaba Ismael se pusieron muy alegres cuando vieron a Johanán y a todos los jefes militares,

14 y enseguida se dieron vuelta y se fueron con Johanán.

15 Pero Ismael y ocho de sus hombres lograron escapar y huyeron hacia la región de los amonitas.

El pueblo quiere escaparse a Egipto

16 Johanán y los jefes militares que lo acompañaban rescataron a los que Ismael se había llevado desde Mispá, luego de haber asesinado a Guedalías. Entre ellos había mujeres, niños, soldados y oficiales del rey.

17 Luego comenzaron el largo viaje de regreso, y descansaron en Guerut-quimam, un lugar de descanso que está junto a Belén. De allí pensaban seguir hasta Egipto,

18 para escaparse de los babilonios. Tenían mucho miedo de ellos porque Ismael había matado al gobernador Guedalías.

Categories
Jeremías

Jeremías 42

1-2 Pero Johanán y Azarías hijo de Hosaías vinieron a hablar conmigo, junto con los jefes militares y el pueblo, desde el más viejo hasta el más joven. Me dijeron:

—Por favor, Jeremías, atiéndenos y pídele a Dios por todos nosotros. Tú bien sabes que antes éramos muchos, pero ahora solo quedamos muy pocos.

3 Pídele a Dios que nos diga a dónde tenemos que ir, y qué debemos hacer.

4 Yo les contesté:

—Está bien. Voy a rogarle a Dios por ustedes, tal como me lo han pedido. Todo lo que él me diga, yo se lo diré a ustedes. No les voy a esconder nada.

5-6 Ellos me prometieron:

—Haremos todo lo que Dios nos mande hacer, nos guste o no nos guste. Ponemos a Dios como testigo fiel y verdadero de que cumpliremos nuestra promesa. Si le obedecemos, estamos seguros de que nos irá bien.

7 Días después, Dios me habló.

8 Entonces yo llamé a Johanán y a todos los que habían venido con él,

9 y les dije:

«El Dios todopoderoso me manda a decirles

10 que se queden a vivir en Babilonia, y les promete que no volverá a destruirlos, sino que losbendecirá. ¡Le duele mucho haber tenido que castigarlos!

11 No tengan miedo del rey de Babilonia. Pueden estar seguros de que el Dios de Israel va a protegerlos y a salvarlos del poder de ese rey.

12 Dios tendrá compasión de ustedes, y hará que también el rey de Babilonia los trate bien y les permita volver a su país.

13-15 »Pero si ustedes lo desobedecen, y en vez de quedarse a vivir aquí deciden irse a vivir a Egipto, entonces deben prestar mucha atención. Ustedes creen que si se van a Egipto, no correrán ningún peligro.

16 Pero yo les aseguro que también allá sufrirán a causa de la guerra y el hambre, y allí morirán.

17 Una vez más les digo: todos los que decidan irse a vivir a Egipto morirán en la guerra, o de hambre, o de alguna enfermedad. ¡Ninguno podrá librarse del terrible castigo que voy a mandarles!

18 »El Dios de Israel les advierte que, así como se enfureció contra los que vivían en Jerusalén, así también se enojará contra los que se vayan a Egipto. La gente se burlará de ustedes y los atacará. ¡Nunca volverán a ver este lugar!

19 »Recuerden que Dios les ha dicho que no vayan a Egipto. Ustedes son los únicos que quedan de Judá, y deben entender bien lo que les estoy diciendo.

20 Ustedes mismos me pidieron que le rogara a Dios por ustedes, y se comprometieron a cumplir todo lo que él les ordenara hacer.

21 Hoy les he dicho lo que Dios quiere que hagan. Sin embargo, ustedes no quieren obedecer.

22 Por eso yo les aseguro que, si insisten en irse a vivir a Egipto, morirán en la guerra, o de hambre o de enfermedad».

Categories
Jeremías

Jeremías 43

Babilonia derrota a Egipto

1 Yo le comuniqué al pueblo todo lo que Dios me había dicho,

2 pero Azarías y Johanán, y otras personas muy creídas, me contestaron:

«Jeremías, tú nos dices que no vayamos a vivir a Egipto, pero Dios no te mandó a decirnos eso. ¡Eres un mentiroso!

3 Seguro que fue Baruc el que te puso en contra nuestra. Lo que él quiere es que caigamos en poder de los babilonios, para que nos lleven prisioneros o nos maten».

4 Y todos desobedecieron a Dios. Ni Johanán ni los jefes militares ni el resto de la gente se quedaron a vivir en Judá.

5 Al contrario, se llevaron a todos los que habían vuelto de otras naciones.

6-7 Se llevaron a hombres, mujeres y niños, y también a las hijas del rey. A toda esa gente Nebuzaradán la había puesto bajo el cuidado de Guedalías. A todos nos llevaron a Egipto, incluyendo a mi secretario Baruc y a mí, y nos quedamos en la ciudad de Tafnes.

8-11 Allí, el Dios de Israel volvió a hablarme:

«Jeremías, toma unas piedras grandes y llévalas a Tafnes. Entiérralas a la entrada del palacio del rey de Egipto, y asegúrate de que todos te vean hacerlo. Luego diles que yo haré que venga el rey de Babilonia, y pondré su trono sobre las piedras que has enterrado.

»Y así será. El rey de Babilonia conquistará Egipto. A unos se los llevará prisioneros a otro país, y a otros los matará.

12-13 Destruirá los templos de Egipto y los monumentos de Bet-semes, y se llevará losídolosque haya en esos templos. ¡El rey de Babilonia va a sacudir a Egipto, como cuando los pastores de ovejas sacuden la ropa para quitarle los piojos! Luego se irá de allí, y nadie podrá detenerlo».

Categories
Jeremías

Jeremías 44

No adoren a dioses falsos

1-2 El Dios todopoderoso me ordenó hablar con todos los judíos que vivían en las ciudades egipcias de Migdol, Tafnes y Menfis, y en la región del sur. Me dijo:

«Jeremías, adviérteles que ya han visto lo que hice con la ciudad de Jerusalén, y con todas las ciudades de Judá. Yo les envié terribles desastres, y esas ciudades quedaron en ruinas, y hasta ahora nadie vive en ellas.

3 La culpa la tuvieron sus habitantes, pues cometieron muchospecados.Adorarona otros dioses y les ofrecieronincienso, y con eso me hicieron enojar muchísimo. A esos dioses, ni ellos ni susantepasadoslos conocían.

4 Muchas veces les mandéprofetas, para que les dijeran que no adoraran a otros dioses, pues eso es algo horrible, que yo no soporto.

5 »Pero ellos, como de costumbre, no me prestaron atención ni me obedecieron, ni se arrepintieron de sus pecados. Al contrario, siguieron quemando incienso en honor de otros dioses.

6 Por eso me enojé y destruí a Jerusalén y al resto de las ciudades de Judá.

7 »¡Y ahora quieren meterse en un lío más grande! ¡Quieren que mueran hombres, mujeres y niños, y hasta los recién nacidos!

8 Desde que llegaron a Egipto, lo único que han hecho es hacerme enojar; han estado adorando a dioses falsos, que ellos mismos se fabrican. ¡Lo único que van a conseguir es que yo los destruya! Cuando eso ocurra, todo el mundo se burlará de ellos, y los insultará.

9 »¿Acaso ya se olvidaron de todos los pecados que cometieron sus antepasados? En Judá, y en las calles de Jerusalén, pecaron ellos y sus esposas, y también los reyes de Judá y sus esposas. ¿Acaso ya no se acuerdan?

10 Sin embargo, hasta ahora no se han arrepentido. No me respetan, ni obedecen losmandamientosque les di, a ellos y a sus antepasados.

11 »Por eso he decidido hacerles la guerra y borrarlos del mapa. ¡Yo soy el Dios de Israel!

12 Los pocos que aún quedaban en Judá, y que insistieron en irse a vivir a Egipto, morirán en ese país. Morirán en la guerra, o se morirán de hambre. Desde el más joven hasta el más viejo, nadie quedará con vida, y entre las naciones serán objeto de odio, burlas, desprecio y maldición.

13 Castigaré a los que viven en Egipto tal como castigué a los habitantes de Jerusalén: los haré morir de hambre, enfermedad y guerra.

14 Ninguno de los que se fueron a Egipto quedará con vida, ni volverá a Judá, aunque lo desee. Solo unos cuantos lograrán huir y volverán».

15 Yo les entregué el mensaje a todos los judíos que vivían en Egipto. Algunos de ellos sabían que sus esposas quemaban incienso en honor de otros dioses. Todos vinieron y me dijeron:

16 —Escucha, Jeremías: Este mensaje que nos has dado de parte de Dios, no lo vamos a obedecer.

17 Al contrario, vamos a seguir haciendo lo que nos da la gana, tal como lo hicieron nuestros antepasados, nuestros reyes y nuestros funcionarios. Seguiremos adorando a nuestra diosa, la Reina del cielo, y le ofreceremos incienso y vino. En realidad, cuando lo hacíamos, teníamos mucha comida y no nos faltaba nada ni nos pasaba nada malo.

18 En cambio, desde que dejamos de hacerleofrendasde incienso y vino, nos ha faltado de todo, y la guerra y el hambre nos están matando.

19 Las mujeres dijeron:

—Nuestros esposos sabían muy bien lo que estábamos haciendo. Sabían que nosotras adorábamos a la Reina del cielo, y que le ofrecíamos incienso y vino, y panes que tenían su imagen.

20 Yo les contesté:

21 —¿Y acaso creen que Dios no lo sabía? Al contrario, Dios sabía muy bien que ustedes y sus antepasados, sus reyes y funcionarios, y todo el pueblo, adoraban a otros dioses.

22 Pero llegó el momento en que Dios ya no aguantó más. Y no aguantó, por la forma en que ustedes actuaban y por las cosas asquerosas que hacían. Por eso su país se convirtió en un desierto horrible, en un montón de ruinas donde nadie vive. La ciudad es un ejemplo de maldición para todos sus vecinos. ¡Y esto es así, hasta el momento de escribir esto!

23 Ustedes pecaron contra Dios al adorar a otros dioses, y al no querer obedecer ninguno de sus mandamientos. Por eso ahora tienen que sufrir tan terrible desastre.

24 Luego me dirigí al pueblo, sobre todo a las mujeres, y añadí:

—Ustedes, gente de Judá que vive en Egipto, escuchen bien lo que Dios les dice:

25 “Yo soy el Dios de Israel. Me doy cuenta de que ustedes y sus mujeres cumplen sus promesas de adorar a la Reina del cielo, y de presentarle ofrendas. ¡Muy bien! ¡Sigan cumpliendo sus promesas! ¡Sigan haciendo lo que les dé la gana!

26 Ustedes son de Judá, y ahora viven en Egipto. Pues escúchenme bien: yo les juro que ninguno de ustedes volverá a jurar aquí usando mi nombre. Nadie volverá a decir: ‘¡Lo juro por el Dios de Israel!’

27 En vez de vigilarlos para protegerlos, voy a vigilarlos para hacerles daño. Les aseguro que toda la gente de Judá que vive en Egipto morirá de hambre, o en la guerra.

28 ¡Y van a ver todos ustedes si cumplo o no mi palabra! Unos cuantos se salvarán de la guerra y del hambre, y podrán regresar a Judá; pero la mayoría de los que se fueron a Egipto, morirán.

29-30 ”Yo soy el Dios de Israel. Esta es la señal de que cumpliré mis amenazas contra ustedes: dejaré que Hofra, el rey de Egipto, muera a manos de sus enemigos. Haré con él lo mismo que hice con Sedequías, el rey de Judá, a quien puse en manos del rey de Babilonia, para que lo matara”.

Categories
Jeremías

Jeremías 45

Mensaje para Baruc

1 Cuando Joacín hijo de Josías llevaba cuatro años de reinar en Judá, yo le dicté a mi secretario Baruc el mensaje que Dios me dio para él:

2 «El Dios todopoderoso te dice lo siguiente:

3 “Tú, Baruc, siempre estás quejándote. Dices que eres muy infeliz, y que yo solo te hago sufrir más y más. También dices que ya estás cansado de sufrir, y que no logras descansar.

4 Pues quiero que sepas que yo voy a destruir lo que he construido, y voy a arrancar lo que he plantado. ¡Voy a acabar con toda esta tierra!

5 Estoy por enviar un gran castigo sobre toda la gente, así que ni creas que tú vas a lograr grandes cosas. Pero esto sí te prometo, en recompensa te salvaré la vida, y te protegeré por dondequiera que vayas. Te juro que así lo haré”».

Categories
Jeremías

Jeremías 46

Advertencia contra los egipcios

1-2 Cuando Joacín llevaba cuatro años de reinar en Judá, el Dios de Israel me habló acerca de las otras naciones, y del ejército de Necao, rey de Egipto. Por esos días el rey de Babilonia había derrotado a Necao en la ciudad de Carquemis, junto al río Éufrates. El mensaje que me dio fue el siguiente:

3 «¡Egipcios, tomen sus armas

y prepárense para el combate!

4 ¡Ensillen y monten los caballos!

¡Afilen las lanzas y pónganse las corazas!

¡Cúbranse con los cascos!

5 »¿Pero qué es lo que veo?

¡Los soldados egipcios retroceden!

Derrotados y llenos de miedo,

huyen sin mirar atrás.

¡Hay terror por todas partes!

6 »¡Los más veloces no pueden huir!

¡Los más fuertes no logran escapar!

¡Allá en el norte,

a la orilla del río Éufrates,

tropiezan y ruedan por el suelo!

7 »Una nación se acerca con violencia.

¡Hasta se parece al río Nilo

cuando sus aguas se desbordan!

¿Qué nación puede ser?

8 ¡Es Egipto, que se ha enfurecido,

que ha crecido como el Nilo!

Viene decidido a inundar la tierra,

a destruir ciudades y a matar gente.

9 »¡Que ataquen los caballos!

¡Que avancen los carros de guerra!

¡Que marchen los soldados!

¡Que tomen sus armas los soldados

de los países africanos!

10 »El día de la victoria pertenece

al poderoso Dios de Israel.

Él ganará la batalla;

se vengará de sus enemigos.

La espada se empapará de sangre

y acabará por matar a todos.

Allá en el país del norte,

a la orilla del río Éufrates,

el Dios de Israel matará a mucha gente.

11 »Soldados de Egipto:

de nada les servirá que vayan a Galaad

y consigan alguna crema curativa;

aunque consigan medicinas,

no les servirán de nada.

12 Todo el mundo está enterado

de que han sido derrotados;

por todas partes se escuchan

sus gritos de dolor;

chocan los guerreros unos contra otros,

y ruedan por el suelo».

13 Cuando el rey de Babilonia vino para atacar a los egipcios, Dios me dio este mensaje:

14 «Esto debe saberse en Egipto;

debe anunciarse en sus ciudades:

“¡Soldados, prepárense para la batalla!

¡Ya viene su destrucción!”

15-17 »Los soldados se tropiezan;

caen uno encima del otro, y dicen:

“¡Huyamos!

¡Volvamos a nuestro país

antes que nos mate el enemigo!

¡Nuestro rey es un charlatán!

¡Habla mucho y no hace nada!”

»Pero los soldados han caído,

y ya no podrán levantarse,

porque yo los derribé.

¡Yo soy el Dios de Israel!

18-19 »Ustedes, los que viven en Egipto,

vayan empacando lo que tienen,

porque serán llevados prisioneros;

la capital será destruida

y quedará en ruinas y sin gente.

»Les juro por mí mismo

que el enemigo que viene

se parece al monte Tabor,

que sobresale entre los montes;

se parece al monte Carmelo,

que está por encima del mar.

¡Yo soy el Dios todopoderoso!

¡Yo soy el único Rey!

20 »La hermosura de Egipto será destruida;

Babilonia vendrá del norte y la atacará.

21 Egipto contrató soldados extranjeros,

todos muy fuertes y valientes,

¡pero hasta ellos saldrán huyendo!;

¡saldrán corriendo a toda prisa!

Ya llegó el día de su derrota;

¡ya llegó el día de su castigo!

22 »El ejército babilonio es muy numeroso;

tanto que nadie lo puede contar.

Por eso los soldados egipcios

huirán como serpientes desprotegidas.

23 »Egipto parece un bosque tupido,

pero sus enemigos lo rodearán

y lo atacarán con sus hachas,

dispuestos a derribar todos los árboles.

24 »¡Egipto quedará humillado!

¡Caerá bajo el poder de Babilonia!»

Esperanza para el pueblo de Dios

25 El Dios de Israel dice:

«Voy a castigar al rey de Egipto, a sus dioses y a todos los que confían en ellos.

26 Dejaré que caigan en poder del rey de Babilonia y de su ejército, para que los maten. Sin embargo, en el futuro Egipto volverá a ser habitado como antes. Les juro que así lo haré.

27-28 »Y ustedes, pueblo de Israel,

no tengan miedo ni se asusten;

yo haré que vuelvan de Babilonia,

adonde fueron llevados como esclavos.

No tengan miedo, israelitas.

Ustedes son mi pueblo;

sondescendientesde Jacob.

Yo les prometo

que volverán a vivir tranquilos

porque yo estoy con ustedes.

»Destruiré a todas las naciones

por las que los dispersé,

pero a ustedes no los destruiré;

solo los castigaré por su bien,

pues merecen que los corrija.

Les juro que así lo haré».

Categories
Jeremías

Jeremías 47

Advertencia contra los filisteos

1 Dios me habló poco antes de que el rey de Egipto atacara la ciudad de Gaza, y me dio este mensaje para los filisteos:

2 «Yo soy el Dios de Israel,

y quiero que sepan esto:

Desde el norte vienen los babilonios;

son un ejército que destruye

ciudades enteras con sus habitantes.

¡Parecen un río desbordado!

¡Todos los habitantes de la tierra

lloran y piden auxilio!

3 Tan pronto como escuchan

el galope de los caballos

los padres pierden el ánimo;

abandonan a sus hijos

al escuchar el chirrido

de los carros de guerra.

4 »¡Ha llegado el día

en que acabaré con los filisteos!

¡Ha llegado el día

en que acabaré con los que ayudan

a las ciudades de Tiro y Sidón!

¡Destruiré a todos los filisteos

que vinieron de las costas de Creta!

5 Los que viven en la ciudad de Gaza

se raparán avergonzados la cabeza;

los que viven en la ciudad de Ascalón

se quedarán mudos de miedo.

Y ustedes que aún viven en las llanuras,

no dejarán de herirse el cuerpo

6 ni cesarán de gritar:

“Ay, terrible espada de Dios,

¿hasta cuándo nos seguirás atacando?

¡Regresa ya a tu funda

y deja de matarnos!”

7 »Pero yo soy el Dios de Israel.

Ya he decidido matar

a todos los filisteos

en Ascalón y en toda la costa.

¡No haré descansar mi espada!»

Categories
Jeremías

Jeremías 48

Advertencia contra Moab

1 El Dios todopoderoso me dio este mensaje para los habitantes de las ciudades de Moab:

«¡Pobrecita de la ciudad de Nebo!

¡Estoy a punto de destruirla!

¡Humillaré a la ciudad de Quiriataim,

y dejaré en ruinas su fortaleza!

2 Moab ha perdido su importancia,

y en Hesbón están pensando destruirla.

Babilonia invita a otras naciones

a venir y borrar del mapa a Moab.

También a la ciudad de Madmén

la perseguiré espada en mano.

3 Los de Horonaim lloran a gritos;

toda la ciudad ha quedado destruida.

4 Moab se volverá un montón de ruinas,

y los niños gritarán desesperados.

5 Por la cuesta de Luhit,

los que suben no dejan de llorar.

»Por la pendiente de Horonaim,

los que bajan no dejan de gritar:

“¡Qué desastre hemos sufrido!

6 ¡Sálvese quien pueda!

¡Huyamos como burros salvajes!”

7 »A los de Moab los tomarán presos,

junto con su dios Quemós,

sussacerdotesy sus oficiales,

por confiar en su ejército

y en sus muchas riquezas.

8-9 Valles y llanos serán destruidos.

La destrucción llegará a toda ciudad,

y ninguna de ellas se salvará.

»¡Prepárenle a Moab su tumba,

porque ha dejado de existir!

¡Sus ciudades están vacías

y ya nadie vive en ellas!

Les juro que así es.

10 »¡Maldito sea el que no quiera

tomar la espada para matar!

¡Maldito sea el que de mala gana

haga lo que yo le ordene!

11 »Desde un principio,

Moab siempre ha disfrutado de paz;

ni uno solo de sus habitantes

ha sido llevado prisionero.

Moab se parece al buen vino:

siempre ha estado en reposo

y en el mismo lugar.

Por eso le ha ido bien

y no ha perdido sus tradiciones.

12 »Pero ya se acerca el día

en que lo atacará el enemigo

y se lo llevará prisionero.

Les juro que así será.

13 »Los moabitas se avergonzarán

de su dios Quemós,

como antes los israelitas

se avergonzaron del dios Baal,

en quien pusieron toda su confianza.

14 »Pobrecitos soldados moabitas,

ustedes se creen muy valientes,

15 pero su país será destruido

y el enemigo conquistará sus ciudades.

¡Hasta sus mejores soldados

morirán en el campo de batalla!

Yo soy el Dios de Israel;

yo soy el Dios todopoderoso,

y les juró que así será.

16 »Ya no falta mucho tiempo;

muy pronto Moab será destruida.

17 Todos sus vecinos y conocidos

llorarán por esta famosa nación,

y dirán: “¡Pobrecita de Moab!

¡Miren cómo se vino abajo

una nación tan grande y poderosa!”

18 »Ustedes, los que viven en Dibón,

¡bajen ya de su alto trono

y siéntense en el duro suelo!

¡El enemigo ha comenzado a destruir!,

¡y caerán las murallas de Moab!

19 »Y ustedes, los que viven en Aroer,

deténganse a la orilla del camino

y fíjense cómo huye la gente.

¡Pregunten qué fue lo que pasó!

20 Seguramente les dirán

que Moab ha sido derrotada;

les dirán también que lloren,

y que anuncien por el río Arnón

que Moab ha quedado en ruinas.

21 Y es que voy a castigar

a las ciudades de la llanura;

castigaré a Holón, a Jahas y a Mefáat;

22 a Dibón, a Nebo y a Bet-diblataim;

23 a Quiriataim, a Bet-gamul y a Bet-megón,

24 a Queriot y a Bosrá,

y a todas las ciudades de Moab,

cercanas y lejanas.

25 Moab ha perdido su poder;

¡se le han acabado las fuerzas!

Les juro que así es.

26 »Tú, Moab, me ofendiste;

¡ahora dejaré que tus enemigos

te dejen en vergüenza y se burlen de ti!

27 Tú, Moab, te burlabas de mi pueblo;

siempre hablabas de ellos con desprecio,

como si fueran unos ladrones.

28 Pero ahora les toca a ustedes

dejar abandonadas sus ciudades

y quedarse a vivir entre las rocas;

les toca vivir como las palomas,

que anidan al borde de los precipicios.

29-30 »Mi pueblo y yo te conocemos.

Bien sabemos que tú, Moab,

eres un pueblo muy orgulloso

que se cree superior a todos.

¡Pero de nada te servirá ese orgullo!

31 »Por eso lloro y me angustio

por la gente de Moab y de Quir-heres.

32 Lloro también por ustedes,

los que viven en Sibmá,

pues se extendieron como un viñedo;

sus ramas llegaban hasta Jazer

y se extendían más allá del mar.

Pero llegó la destrucción

y acabó con tu cosecha.

33 Ya no hay fiesta ni alegría

en los fértiles campos de Moab;

ya no hay quien exprima uvas

ni quien prepare vino;

¡yo puse fin a esa alegría!

34 »¡Los pozos de Nimrim se han secado!

El llanto de la gente de Hesbón

se oye por todo el país de Moab.

35 »Yo acabaré con los moabitas

queadorana otros dioses

en los pequeños santuarios

que han construido en los cerros.

Les juro que así lo haré.

36 »Mi corazón parece una flauta triste:

llora por la gente de Moab

y por los que viven en Quir-heres,

porque amontonaron grandes riquezas

y todo eso lo han perdido.

37 No hay un solo hombre en Moab

que no se haya rapado la cabeza

ni se haya afeitado la barba

en señal de dolor y tristeza.

Todos se visten de luto

y se hacen heridas en las manos.

38 En todas las casas de Moab

se oyen gritos de dolor;

por todas sus calles

se oye llorar a la gente,

porque hice pedazos a Moab

como si fuera un frasco inútil.

39 ¡Todos en Moab lloran a gritos

porque su nación ha quedado destrozada!

Sus ruinas producen espanto;

¡causan risa entre todos sus vecinos!

40 »¡Miren a los soldados de Babilonia!

¡Ya vienen los enemigos de Moab!

¡Parecen águilas dispuestas a atacar!

41 Cuando llegue el momento,

se apoderarán de sus ciudades,

y entonces sus guerreros, asustados,

temblarán como tiemblan las mujeres

cuando van a tener un hijo.

42-44 Ustedes, los que viven en Moab,

tratarán de escapar, pero sin éxito,

pues caerán de trampa en trampa;

y aun si lograran escapar,

acabarán por caer en la tumba.

Ya está muy cerca el día

en que castigaré a Moab;

y dejará de ser una nación

porque se rebeló contra mí.

Les juro que así será.

45 »Los que alcancen a escapar

llegarán a Hesbón casi muertos;

pero aun a esa orgullosa ciudad,

donde gobernaba el rey Sihón,

le prenderé fuego.

46 »¡Pobres de ustedes, los moabitas,

que adoran al dios Quemós!

Van a ser destruidos,

y a sus hijos y a sus hijas

los llevarán como esclavos a otra nación.

47 Pero cuando todo haya terminado,

haré que vuelvan de ese país.

Les juro que así lo haré.

Este es mi castigo contra Moab».