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Ezequiel 42

Los cuartos de los sacerdotes

1 Después aquel hombre me llevó al patio, y me hizo entrar en el edificio de cuartos que estaba hacia el norte, en la parte posterior del templo, frente al patio.

2 Por el lado norte, el edificio medía cincuenta metros de largo y veinticinco metros de ancho.

3 Tenía tres pisos. Por un lado daba al espacio abierto que medía diez metros de ancho, y por el otro daba al piso empedrado del patio exterior.

4 Frente a los cuartos había un pasillo de cinco metros de ancho y cincuenta de largo. Las puertas de los cuartos daban al norte.

5 Los cuartos del piso superior eran más pequeños que los del piso intermedio, y estos eran menores que los de la planta baja,

6 porque el piso de arriba no tenía columnas como el piso de abajo. Por eso se iban haciendo más angostos.

7-8 Los cuartos que daban al patio medían, todos juntos, veinticinco metros de largo, lo mismo que el muro que tenían enfrente. Los cuartos que daban hacia el templo medían, todos juntos, cincuenta metros de largo.

9 A la planta baja de esos cuartos se podía entrar solo por el lado este del patio.

10 Por el lado sur había otro edificio de cuartos. Esos cuartos estaban detrás del templo, y también a lo largo del muro del patio.

11 En todo eran iguales a los del lado norte.

12 A estos cuartos del lado sur se podía entrar solo por el lado este, por donde comenzaba el pasillo frente al muro.

13 Aquel hombre me explicó lo siguiente:

«Los cuartos del lado norte están destinados a un uso especial, lo mismo que los del lado sur, que están frente al patio. Lossacerdotescomen allí lasofrendasque se presentan a Dios. Como son lugares muy especiales, allí también se llevan todas las ofrendas que se presentan a Dios.

14 Cuando los sacerdotes salen de esos cuartos, después de haber cumplido con sus servicios, deben dejar allí sus vestiduras especiales de sacerdotes. No se les permite salir con esas vestiduras al patio donde está el pueblo, sino que tienen que cambiarse de ropa».

15 En cuanto el hombre terminó de medir el templo, me sacó por la puerta que da al este, y empezó a medir la muralla.

16-20 Luego midió los cuatro lados de la muralla, y cada lado medía doscientos cincuenta metros de largo. Esta muralla servía para separar el templo del resto de la ciudad.

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Ezequiel 43

Dios vuelve al templo con gran poder

1 Aquel hombre me llevó a la entrada del este,

2 y vi que venía el poderoso Dios de Israel. A su paso se oía un fuerte ruido, como cuando el río lleva mucha agua, y la tierra se cubrió de luz.

3 Al ver esto, me acordé de lo que Dios me había mostrado cuando vino a destruir a Jerusalén. Todo esto era muy parecido a lo que él me dejó ver junto al río Quebar.

Yo me incliné hasta el suelo,

4 mientras Dios entraba con gran poder en el templo, por la puerta del este.

5 Entonces su espíritu me puso de pie, y me llevó al patio. Allí me di cuenta de que la grandeza de Dios había llenado el templo.

6 El hombre se paró a mi lado. En ese momento oí que alguien me hablaba desde el templo.

7 Me decía:

«Ezequiel, hombre mortal, en este lugar he puesto mi trono. Aquí es donde yo reino, y donde viviré para siempre con los israelitas. No hay otro Dios como yo. No voy a permitir que ni ellos ni sus reyes vuelvan a serme infieles, ni que me falten al respetoadorandoa sus reyes muertos.

8 Tampoco volverán a construir sus palacios junto a mi templo, separados solo por una pared. Sus infidelidades me ofenden, pues yo soy un Dios diferente. Tanto me hicieron enojar, que por eso los destruí.

9 Sin embargo, si me son fieles, y no vuelven a adorar a sus reyes, yo viviré siempre con ellos.

10-11 »Anda y di a los israelitas cómo debe ser el templo, y sus salidas y entradas. Muéstrales la forma exacta y las medidas que deben tener; descríbeles todo esto, para que lo hagan tal como te lo he ordenado. Enséñales también todos losmandamientosque te he dado, para que los obedezcan y se avergüencen de sus malas acciones.

12 »Esta es la ley del templo: Todo el terreno en la parte alta de la colina que rodea el templo, será declarado un lugarsanto».

El altar

13-17 El altar tenía una forma casi piramidal, y estaba hecho de tres cuadrados de diferentes medidas: La parte inferior medía siete metros por lado y un metro de alto, aunque por causa del canal que rodeaba el altar solo se veía medio metro. La parte central era cuadrada y medía seis metros por lado y dos metros de alto. La parte superior, donde se quemaban lasofrendas, era cuadrada, medía dos metros por lado, y tenía dos metros de altura. Por la parte de arriba sobresalían cuatro ganchos en forma de cuernos. Los escalones para subir al altar daban hacia el este.

Las ofrendas para consagrar el altar

18 Luego, aquel hombre me dijo:

«El Dios de Israel ordena hacer lo siguiente:

“Cuando el altar ya esté listo para rociarlo con sangre y presentar en élofrendas,

19 solo podrán acercarse al altar y servirme lossacerdotesdescendientesde Sadoc. Tú les darás un ternero para que me lo presenten como ofrenda por elpecado. Yo, el Dios de Israel, lo ordeno.

20 ”Después de eso,purificarásel altar con un poco de la sangre del ternero. La rociarás en los cuatro ganchos del altar, en las cuatro esquinas de la parte superior, y alrededor de todo el borde.

21 Luego tomarás el ternero que se ofrendó por el pecado, y lo quemarás afuera del templo, en el lugar señalado.

22 ”El segundo día presentarás, como ofrenda por el pecado, un cabrito sin defectos, y los sacerdotes harán lo mismo que hicieron con el ternero, para purificar el altar.

23 Una vez que hayan presentado estas ofrendas, tomarás un ternero y un carnero que no tengan ningún defecto,

24 y me los presentarás como ofrenda. Los sacerdotes les echarán sal y los quemarán por completo en mi honor.

25-27 ”Durante siete días me presentarás diariamente, como ofrenda por el pecado, un cabrito, un ternero y un carnero que no tengan ningún defecto. Cada día los sacerdotes purificarán por completo el altar, y así quedaráconsagradoa mi servicio. A partir del octavo día, los sacerdotes podrán presentarme las ofrendas que ustedes lleven para quemarlas en mi honor, y las ofrendas para pedirme salud y bienestar. Entonces yo los aceptaré a ustedes con mucho gusto. Yo, el Dios de Israel, lo afirmo”».

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Ezequiel 44

La puerta cerrada

1 Más tarde, aquel hombre me llevó a la puerta exterior del templo, la cual daba al este y estaba cerrada.

2 Entonces Dios me dijo:

«Esta puerta debe estar siempre cerrada. Nadie podrá abrirla ni entrar por ella, porque por ella he pasado yo, el Dios de Israel.

3 El único que podrá sentarse junto a ella será el gobernador, pero lo hará sólo cuando coma en mi presencia parte de lasofrendas. Aún en ese caso, entrará y saldrá únicamente por el pórtico».

Los que pueden entrar al templo

4 Después aquel hombre me llevó por la entrada del norte, que está frente al templo. Cuando vi que el gran poder de Dios había llenado el templo, me arrodillé hasta tocar el suelo con la frente.

5 Entonces Dios me dijo:

«Ezequiel, hombre mortal, presta mucha atención a todas las instrucciones que te voy a dar acerca del templo. Es tu obligación saber quiénes pueden entrar en el templo, y quiénes no.

6 Al pueblo de Israel le dirás de mi parte:

“Ustedes son muy rebeldes, y yo estoy cansado ya de sus acciones repugnantes.

7-8 No le dan ninguna importancia a mi templo; al contrario, dejan entrar en él a extranjeros, que ni en su cuerpo ni en su mente llevan la señal de mipacto. Dejan en manos de esa gente el culto en el templo, que es algo muy especial y que a ustedes les corresponde hacer. Además, ustedes me faltan al respeto, pues me presentan grasa y sangre comoofrenda. Con esos actos repugnantes, ustedes faltan a mi pacto.

9 ”Por eso, yo les aseguro que no entrará en mi templo nadie que no sea israelita. No entrará nadie que no lleve en su cuerpo y en su mente la señal de mi pacto, ¡ni siquiera los extranjerosrefugiadosen el país!

10-12 ”Los ayudantes de lossacerdotespodrán servir en mi templo como vigilantes de las entradas, o sirviendo al pueblo, o matando los animales que el pueblo me presente como ofrenda para quemarlos en mi honor. Sin embargo, tendrán que pagar por supecado, porque me traicionaron. Cuando los israelitas se alejaron de mí paraadorara esosídolosmalolientes, ellos les sirvieron como sacerdotes. Les juro que así fue.

Los ayudantes de los sacerdotes

13-14 ”Los ayudantes de los sacerdotes tendrán que sufrir las consecuencias de haber cometido acciones repugnantes. Estarán a cargo del cuidado del templo, y de todo lo que se necesita para los servicios que se hacen en él, pero no podrán servirme como sacerdotes, ni podrán acercarse a ninguno de los utensilios que se usan en el culto.

Los sacerdotes

15 ”A pesar de que los israelitas dejaron de obedecerme, lossacerdotesdescendientesde Sadoc siguieron sirviéndome en el templo con fidelidad. Por eso, ellos sí podrán acercarse a mí y presentarofrendasen mi honor. Les juro que así será.

16 ”Solo ellos podrán entrar en mi templo, y acercarse a mi altar y servirme.

17-18 Pero cuando entren en el templo, o por la puerta del patio interior, no podrán vestir ropa de lana. Toda la ropa que se pongan será de lino, ya sea el gorro o los calzoncillos. En la cintura no deberán ponerse nada que los haga sudar.

19 ”Cuando salgan al patio exterior, para encontrarse con el pueblo, se quitarán esa ropa de lino y la dejarán en las salas del templo. Esto es para que esa ropa especial no tenga contacto con la gente común.

20 ”Los sacerdotes deben recortarse el pelo, pero no raparse.

21 ”Ningún sacerdote deberá tomar vino cuando vaya a entrar al patio interior.

22 ”Ningún sacerdote debe casarse con una mujer viuda o divorciada; solo podrá casarse con una israelita que nunca antes haya tenido relaciones sexuales, o bien con la viuda de un sacerdote.

23 ”Los sacerdotes deben enseñar a mi pueblo a distinguir entre lo divino y lo humano, y entre lo que espuroy lo que esimpuro.

24 Cuando haya pleitos, deberán actuar como jueces, y las sentencias que dicten deben estar de acuerdo con mis enseñanzas. Además, deben obedecer todos losmandamientosque he dado acerca delsábadoy las fiestas religiosas.

25 ”No deben tocar un cadáver, para no contaminarse, a menos que se trate de su padre, madre, hijo, hija, hermano o hermana soltera.

26 En caso de que se contaminen, deberánpurificarsey esperar siete días.

27 Y cuando regresen a hacer sus servicios al patio interior del templo, deben presentar una ofrenda por elpecado. Esta es una orden.

28 ”Los sacerdotes no tendrán propiedades en Israel; yo seré su única posesión y herencia.

29 ”Ellos podrán comer de las ofrendas de cereales y de los animales que los israelitas me presentan. Todo lo que los israelitas aparten para mí, será para ellos.

30 Y también serán para ellos los mejores primeros frutos de las cosechas y lo mejor de todas las ofrendas. El pueblo deberá darles también la mejor masa para su pan. Si lo hacen así, yobendecirésus hogares.

31 ”Ningún sacerdote debe comer la carne de algún animal que sea encontrado muerto, o que haya sido despedazado por las fieras.

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Ezequiel 45

El terreno para el templo

1 ”Cuando se haga el reparto de tierras, y a cadatribuse le dé la parte que le corresponda, se apartará para Dios un terreno de doce kilómetros y medio de largo por diez de ancho. Este terreno será exclusivamente para el servicio de Dios.

2 ”De este terreno se apartará un área cuadrada de doscientos cincuenta metros por lado, alrededor de la cual quedará un espacio libre de veinticinco metros de ancho. Esta área será el terreno del templo.

3-4 ”Para lossacerdotesque sirven a Dios en el templo, se apartará un terreno de doce kilómetros y medio de largo por cinco de ancho. Este terreno será para las casas de los sacerdotes y para el templo. Por lo tanto, será considerado terrenosagrado.

5 ”A los ayudantes de los sacerdotes se les dará un terreno, también de doce kilómetros y medio de largo por cinco de ancho, para que tengan ciudades donde vivir.

6 ”Por último, se apartará un terreno de doce kilómetros y medio de largo por dos kilómetros y medio de ancho. Este terreno será para la ciudad de todo el pueblo de Israel, y quedará junto al terreno sagrado del templo.

El terreno para el gobernador

7 ”También se apartará un terreno para el gobernador. Este terreno quedará a ambos lados del terreno del templo y del terreno para la ciudad. Por el oeste se extenderá hacia el mar Mediterráneo; por el este se extenderá hacia el río Jordán. De este a oeste, el terreno medirá de largo lo mismo que cualquier terreno de lastribusde Israel.

8 El gobernador de Israel tendrá su propio terreno, así que no deberá quitarle terreno a nadie. Cada tribu de Israel tendrá su propio terreno.

Leyes para el gobernador

9 ”Yo, el Dios de Israel, declaro: ‘Gobernantes de Israel, ¡ya basta de tanta violencia y explotación! ¡Dejen ya de robarle a mi pueblo! ¡Mejor háganle justicia, y pórtense honradamente!’

10 ”Usen pesas y medidas exactas,

11 y usen la misma medida para los granos y los líquidos. La medida básica debe ser de doscientos veinte litros, y dividirse en diez y hasta cien unidades.

12 ”Para las medidas de peso usen la medida básica de cinco kilos, que podrán dividir en cincuenta y hasta mil unidades.

Las ofrendas para el culto

13 ”Para lasofrendasde trigo y de cebada, deberán dividir sus cosechas en sesenta partes iguales, y me presentarán como ofrenda una de ellas.

14 También deben presentarme como ofrenda uno de cada cien litros del aceite que produzcan.

15 De sus ovejas, me darán una de cada doscientas, pero de las mejor alimentadas. Estas ovejas acompañarán a las ofrendas de cereales, a las ofrendas que se queman por completo, y a las que se presentan para pedirme salud y bienestar. De este modo yo les perdonaré suspecados. Esta es una orden.

16 ”Es obligación de todos en este país entregar esta ofrenda al gobernador de Israel.

17 A su vez, el gobernador tendrá que dar los animales para las ofrendas que se queman por completo, y también lo que se usa en las ofrendas por el pecado, de cereales y de vino, y para pedirme salud y bienestar. Esto lo hará en las fiestas que Israel celebra cada semana, cada mes y cada año. De este modo yo perdonaré sus pecados a los israelitas.

La fiesta de la Pascua

18 ”Yo, el Dios de Israel, ordeno: El día primero del mes de Abib, ustedes me presentarán comoofrendaun ternero sin ningún defecto. Esta ofrenda será paralimpiarel templo de cualquierpecado.

19-20 ”Lapurificaciónse hará de la siguiente manera: Elsacerdoteuntará la sangre del animal en los postes de las puertas del templo, en las cuatro esquinas del altar y en los postes de las puertas del patio interior. Esto mismo volverá a hacerlo el día siete del mes, en favor de quienes hayan cometido un pecado sin quererlo, o sin darse cuenta de lo que hacían.

21 ”La fiesta de la Pascua deberá celebrarse el día catorce de ese mes. Durante siete días comerán pan sinlevadura.

22 Ese día el gobernador me presentará como ofrenda un ternero, para perdón de sus propios pecados y de los de todo el pueblo.

23 Además, en cada uno de los siete días de la fiesta el gobernador me presentará como ofrenda siete terneros y siete carneros sin ningún defecto. Cada día me ofrecerá también un chivo, para que yo le perdone sus pecados.

24 Con cada ternero y con cada carnero me presentará como ofrenda veinte kilos de cereal y tres litros y medio de aceite.

La fiesta de las enramadas

25 ”El día quince del mes de Etanim se celebrará la fiesta de las enramadas. Durante los siete días de la fiesta, el gobernador deberá presentarme las mismasofrendaspor elpecado, las mismas ofrendas que se queman en mi honor, y las mismas ofrendas de cereales y de aceite.

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Ezequiel 46

Las ofrendas del gobernador y del pueblo

1 ”Durante los seis días de trabajo, la puerta del lado este del patio interior estará cerrada; solo se abrirá elsábadoy el día en que haya luna nueva. Esta es una orden.

2 ”El gobernador entrará al pórtico viniendo del patio exterior, y se detendrá junto al marco de la entrada. Allí mismo, en la entrada, el gobernador se arrodillará hasta tocar el suelo con su frente paraadorarme; mientras tanto, lossacerdotesquemarán los animales en mi honor y presentarán lasofrendaspara pedirme salud y bienestar. Luego saldrá el gobernador, y la puerta permanecerá cerrada hasta el anochecer.

3 ”Los sábados y los días de luna nueva, el pueblo en general me adorará frente a esa misma puerta.

4 El gobernador, por su parte, deberá presentarme como ofrenda los siguientes animales:

”Cada sábado me ofrecerá seis corderos y un carnero sin ningún defecto.

5 Con cada carnero me ofrecerá veinte kilos de cereal, pero con los corderos me ofrecerá solamente lo que pueda dar. Con cada veinte kilos de cereal me ofrecerá tres litros y medio de aceite.

6 ”Cada mes, en el día de luna nueva, me presentará un ternero, seis corderos y un carnero sin ningún defecto.

7 Con cada ternero y con cada carnero me ofrecerá veinte kilos de cereal; con los corderos me ofrecerá lo que pueda dar. Con cada veinte kilos de cereal me ofrecerá también tres litros y medio de aceite.

8 ”El gobernador entrará y saldrá por el pórtico de la entrada,

9 pero durante las fiestas, cuando el pueblo entre a adorar a Dios, se hará lo siguiente:

”El que entre por la puerta norte saldrá por la puerta sur, y el que entre por la puerta sur saldrá por la puerta norte. Nadie podrá salir por la misma puerta por la que entró; siempre saldrá por la puerta opuesta.

10 ”El gobernador deberá acompañar siempre al pueblo, tanto cuando entre al templo como cuando salga.

11 ”En cada una de las fiestas, las ofrendas se presentarán de la siguiente manera: Con cada ternero, y con cada carnero, me ofrecerán veinte kilos de cereal; con los corderos me ofrecerán lo que puedan dar. Con cada veinte kilos de cereal me ofrecerán también tres litros y medio de aceite.

12 ”Cuando el gobernador me presente una ofrenda voluntaria, ya sea para que se queme por completo, o para pedirme salud y bienestar, se abrirá la puerta del este para que me ofrezca el animal como se hace los sábados. Una vez que me presente sus ofrendas y haya salido, volverá a cerrarse la puerta.

13-15 ”Todas las mañanas, sin falta, deberán ofrecerme un cordero de un año, sin ningún defecto, para que sea quemado en mi honor. También deberán presentarme cada mañana una ofrenda de siete kilos de cereal y un litro de aceite. El aceite deberá derramarse sobre la harina.

Las obligaciones del gobernador

16 ”Cuando el gobernador regale una porción de sus tierras a alguno de sus hijos, esa porción de terreno será la herencia de ese hijo. Esta es una orden.

17 ”Pero si el gobernador regala una porción de sus tierras a uno de sus sirvientes, esa porción de terreno será del sirviente solo hasta el año de liberación. En ese año el sirviente devolverá el terreno al gobernador, pues se trata de la herencia de sus hijos.

18 El gobernador no podrá adueñarse de la tierra que es del pueblo, ni podrá dársela a sus hijos como herencia. Si les quiere dar algo, debe darles lo que sea de su propiedad. Así que no le podrán quitar a la gente de mi pueblo sus propiedades”».

Las cocinas del templo

19 Después de esto, el hombre me llevó por la entrada que había al lado de la puerta, a ver los cuartos que daban hacia el norte; eran los cuartos que solamente podían usar lossacerdotes. Allí me mostró la parte posterior del edificio, que daba hacia el oeste.

20 Entonces me dijo:

«Aquí es donde los sacerdotes deben hervir la carne de los animales que me ofrecen para el perdón de suspecados; aquí también deben cocinarse lasofrendasde cereales. De este modo no hará falta sacar la comida al patio exterior, donde la gente podría tocar estos alimentos especiales».

21-22 Luego ese hombre me llevó a recorrer las cuatro esquinas del patio exterior. En cada esquina había un patio pequeño, y cada patio medía veinte metros de largo por quince de ancho.

23 Todos ellos estaban rodeados por un muro de piedra, y por toda la parte baja del muro había fogones.

24 Entonces ese hombre me dijo que estas eran las cocinas, y que allí era donde los que sirven en el templo debían cocinar las ofrendas del pueblo.

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Ezequiel 47

El río que salía del templo

1 Aquel hombre me llevó de nuevo a la entrada del templo. Allí me di cuenta de que, por debajo de la entrada, salía agua. Esa agua venía del sur y, luego de pasar por el costado derecho del templo, corría hacia el este, que era hacia donde estaba orientado el templo.

2 Luego aquel hombre me hizo salir por la puerta norte, y rodeando el templo por la parte de afuera me llevó hasta la entrada del este. Allí pude ver que también por el lado sur brotaba agua.

3 El hombre se dirigió hacia el este. Tomó una cuerda y midió quinientos metros; luego me ordenó cruzar la corriente. El agua me llegaba a los tobillos.

4 Enseguida midió otros quinientos metros, y nuevamente me ordenó cruzar la corriente. Ahora el agua me llegaba a las rodillas.

El hombre midió otros quinientos metros, y otra vez me hizo cruzar la corriente. Para entonces el agua me llegaba a la cintura.

5 Midió quinientos metros más, y la corriente era ya un río muy hondo que no pude cruzar a pie. La única manera de cruzarlo era nadando.

6 Entonces el hombre me preguntó: «¿Te fijaste bien en todo esto?»

Cuando regresamos a la orilla del río,

7 vi que en las dos orillas había muchos árboles.

8 Entonces el hombre me dijo:

«Estas aguas corren hacia el este, y al llegar al desierto desembocan en el Mar Muerto. Allí el agua salada se vuelve dulce.

9-10 Desde En-gadi hasta En-eglaim, y por dondequiera que pasen estas aguas, habrá muchísimos peces. También habrá pescadores que pondrán a secar sus redes. ¡Habrá tantos peces, y de tantas clases, como en el mar Mediterráneo! Todo lo que se mueva en esas aguas vivirá, porque ellas harán que el agua amarga se vuelva dulce.

11 Solo seguirán siendo salados los charcos y los pantanos, que no servirán más que para sacar sal.

12 »En las dos orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales. Sus hojas nunca se caerán, sino que se usarán como medicina. Serán regados con el agua que sale del templo, y el fruto que darán cada mes servirá de alimento».

Límites de la tierra de Israel

13-14 Dios ha establecido ya los límites de la tierra de Israel. Él mismo ha dicho:

«Esta tierra se la prometí a losantepasadosde ustedes, y es la herencia que les daré. Ustedes deberán repartirla por partes iguales entre las docetribus, pero a la tribu de José deben darle dos partes.

15-17 »Por el norte, el límite partirá del mar Mediterráneo, y pasará por las ciudades de Hetlón, Sedad, Berotá y Sibraim. Estas ciudades están entre los territorios de Damasco y Hamat. De allí seguirá hasta Hasar-haticón, o Hasar-enán, que limita con Haurán.

18 »Por el este, el límite lo marcará el río Jordán. Partirá del punto que está entre Haurán y Damasco, y se extenderá por toda la frontera que divide a Israel de Galaad, hasta la ciudad de Tamar, que está junto al Mar Muerto.

19 »Por el sur, el límite partirá de Tamar, y se extenderá hasta el oasis de Meribá-cadés, en dirección al arroyo de Egipto, hasta llegar al Mediterráneo.

20 »Por el oeste, el límite será el mar Mediterráneo, desde la frontera con Egipto hasta la costa que está frente a la entrada de Hamat.

21-22 »Esta tierra es su herencia, y deberán repartirla por sorteo entre las doce tribus de Israel. En el reparto deben incluir a los extranjerosrefugiados, y también a los hijos que ellos tengan mientras vivan entre ustedes. Sus hijos tendrán el mismo derecho que los israelitas por nacimiento.

23 El territorio que les den lo tomarán de la tribu donde estén viviendo. Esta es una orden de Dios.

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Ezequiel 48

Cómo se debe repartir la tierra

1-7 »Esta es la lista de lastribusde Israel. La tierra se repartirá entre ellas de norte a sur, comenzando por la frontera norte. Esta frontera va desde el Mediterráneo hasta la parte sur de Damasco y Hamat, pasando por Hetlón, la entrada de Hamat y Hasar-enán. Cada tribu recibirá su propio territorio. Partiendo de este a oeste, el orden de distribución será el siguiente:

Dan,

Aser,

Neftalí,

Manasés,

Efraín,

Rubén y

Judá».

El terreno apartado para Dios

8 Dios también dijo:

«En la parte sur de Judá, y también de este a oeste, se apartará un territorio de doce kilómetros y medio de ancho, y del mismo largo que los otros territorios.

9-13 También se apartará un terreno para mí, de doce kilómetros y medio de largo por diez de ancho. En ese terreno estará mi templo. Por el norte y por el sur medirá doce kilómetros y medio, y por el este y el oeste, diez kilómetros.

»Este terreno será para mí, y lo ocuparán únicamente lossacerdotesdescendientesde Sadoc. Estos sacerdotes siempre han estado a mi servicio, y nunca lo abandonaron, como lo hicieron los de latribude Leví y las demás tribus israelitas.

»También los ayudantes de los sacerdotes tendrán su propio terreno, que estará junto al de los sacerdotes. Medirá doce kilómetros y medio de largo por cinco de ancho.

14 »Como esta será la mejor parte de la tierra, y estaráconsagradaa mí, ni siquiera una parte de ella podrá venderse o cambiarse, o traspasarse a otra persona.

15 La parte restante, de doce kilómetros y medio de largo por dos y medio de ancho, sí podrá usarse para que la gente viva allí, y también para que el ganado se alimente con sus pastos, pues no es un terreno consagrado a mí.

»En medio del terreno estará la ciudad.

16 Será de forma cuadrada, y medirá dos mil doscientos cincuenta metros por lado.

17 Los campos de pastos para los animales medirán ciento veinticinco metros de ancho, y rodearán por completo la ciudad.

18-19 »En los lados este y oeste de la ciudad, junto al terreno apartado para mí, habrá un terreno cuadrado de cinco kilómetros por lado. Este terreno lo cultivarán los que trabajen en la ciudad, sin importar de qué tribu sean. Todo lo que produzcan será para ellos.

20 »La parte consagrada a mí, junto con el terreno de la ciudad, formará un cuadrado de doce kilómetros y medio por lado.

El terreno del gobernador

21 »Al gobernador le tocarán los terrenos que están en ambos lados de la parte que me corresponde, así como el resto del terreno, que es de la ciudad. El terreno del lado este se extenderá hasta la frontera este, y el terreno del lado oeste se extenderá hasta el mar Mediterráneo. Cada terreno medirá doce kilómetros y medio de ancho, y ambos correrán paralelos a los terrenos de lastribus. En el centro estarán el templo y la parte que me corresponde.

22 Los terrenos de los ayudantes de lossacerdotes, y los de la ciudad, quedarán en medio del terreno del gobernador, entre los territorios de Judá y de Benjamín.

El terreno de las otras tribus

23-27 »Las otrastribusrecibirán también su propio terreno. El orden será el siguiente, partiendo de norte a sur y de este a oeste:

Benjamín,

Simeón,

Isacar,

Zabulón y

Gad.

28 »Al sur del territorio de Gad, la frontera irá de este a oeste, partiendo de Tamar y hasta llegar al mar Mediterráneo, pasando por el oasis de Meribá-cadés y el arroyo de Egipto.

29 »Así es como deberá sortearse y repartirse la tierra que es la herencia de las tribus de Israel. Yo soy el Dios de Israel.

Los portones de Jerusalén

30-34 »La ciudad será de forma cuadrada, y tendrá dos mil doscientos cincuenta metros por lado. En cada lado habrá tres entradas, y cada una tendrá un portón que llevará el nombre de una de las tribus de Israel, en el siguiente orden:

Los portones del norte: Rubén, Judá y Leví;

los portones del este: José, Benjamín y Dan;

los portones del sur: Simeón, Isacar y Zabulón;

los portones del oeste: Gad, Aser y Neftalí.

35 »La muralla que rodeará la ciudad será de nueve mil metros. A partir de ese día, la ciudad se llamará: “Casa de Dios”».

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Lamentaciones

Lamentaciones 1

Primer lamento acróstico

El profeta

1 ¡Pobrecita de ti, Jerusalén!

Antes eras la más famosa

de todas las ciudades.

¡Antes estabas llena de gente,

pero te has quedado muy sola,

te has quedado viuda!

¡Fuiste la reina de las naciones,

pero hoy eres esclava de ellas!

2 Olvidada y bañada en lágrimas

pasas todas las noches.

Muchos decían que te amaban,

pero hoy nadie te consuela.

Los que se decían tus amigos

hoy son tus enemigos.

3 Bajo el peso de las cadenas,

la gente de Judá salió prisionera.

Sus enemigos los atraparon

y los maltrataron con crueldad.

Ahora son esclavos en países lejanos,

y no han dejado de sufrir.

4 Ruido ya no se escucha

en tus portones, Jerusalén.

¡Qué triste es ver

tus calles desiertas!

Lossacerdoteslloran

y las jóvenes se afligen.

Todo en ti es amargura;

ya nadie viene a tus fiestas.

5 Es tanto tupecado,

que Dios te castigó.

El enemigo se llevó prisioneros

a todos tus habitantes.

Ahora el enemigo te domina

y vive feliz y contento.

6 ¡Cómo has perdido, Jerusalén,

la belleza que tuviste!

Tus jefes, ya sin fuerzas,

huyen de quienes los persiguen.

¡Hasta parecen venados hambrientos

en busca de pastos frescos!

7 Insistes en recordar

que alguna vez fuiste rica.

Ahora vives en la tristeza

y no tienes a dónde ir.

Cuando el enemigo te conquistó,

no hubo nadie que te ayudara.

Cuando el enemigo te vio vencida,

se burló de verte en desgracia.

8 Tanto has pecado, Jerusalén,

que todos te desprecian.

Los que antes te admiraban

hoy se burlan al verte en desgracia.

¡Ahora derramas lágrimas,

y avergonzada escondes la cara!

9 ¡Asombrosa ha sido tu caída!

¡No hay nadie que te consuele!

Jamás pensaste en llegar a ser

tan despreciada,

y ahora exclamas:

«Mis enemigos me vencieron.

¡Mira, Dios mío, mi aflicción!»

10 Dueño de todas tus riquezas

es ahora tu enemigo.

Tú misma viste entrar en el templo

gente de otros pueblos,

aunque Dios había ordenado

que no debían entrar allí.

11 El pueblo entero llora

y anda en busca de pan.

Con tal de seguir con vida,

cambian sus riquezas por comida.

Llorando le dicen a Dios:

«¡Mira cómo nos humillan!»

Jerusalén

12 Todos ustedes, que pasan y me ven,

¿por qué gozan al verme sufrir?

¿Dónde han visto a alguien

que sufra tanto como yo?

Cuando Dios se enojó conmigo,

me mandó este sufrimiento.

13 Intensa lluvia de fuego

ha enviado Dios sobre mí.

Mis huesos se han quemado,

y siento que me muero.

Dios me cerró el paso,

y me hizo retroceder.

Me dejó en el abandono;

mi sufrimiento no tiene fin.

14 Juntó Dios todos mispecados

y me los ató al cuello.

Ya no me quedan fuerzas;

ya no los soporto más.

Dios me entregó al enemigo,

y no puedo defenderme.

15 En mis calles hay muchos muertos.

¡Dios rechazó a mis valientes!

Juntó un ejército para atacarme,

y acabó con todos mis jóvenes.

Dios me aplastó por completo;

¡me exprimió como a las uvas!

16 Ruedan por mis mejillas

lágrimas que no puedo contener.

Cerca de mí no hay nadie

que me consuele y me reanime.

Mi gente no puede creer

que el enemigo nos haya vencido.

El profeta

17 Un montón de escombros

es ahora Jerusalén.

Suplicante pide ayuda,

pero nadie la consuela.

Dios mismo ordenó

que sus vecinos la atacaran.

Jerusalén

18 Siempre Dios hace lo justo,

pero yo soy muy rebelde.

¡Escuchen, naciones todas!

¡Miren cómo sufro!

¡El enemigo se llevó prisioneros

a todos mis habitantes!

19 Ayuda pedí a mis amigos,

pero me dieron la espalda.

Los jefes ysacerdotes

acabaron perdiendo la vida.

Andaban buscando comida,

y no pudieron sobrevivir.

20 ¡La muerte me quitó a mis hijos

dentro y fuera de la ciudad!

¡Mira mi angustia, Dios mío!

¡Siento que me muero!

¡Tan rebelde he sido contigo

que estoy totalmente confundida!

21 El enemigo no esconde su alegría

porque tú, Dios mío, me haces sufrir.

Todo el mundo escucha mi llanto,

pero nadie me consuela.

¡Ya es tiempo de que los castigues

como me castigaste a mí!

22 No hay un solopecado

que ellos no hayan cometido;

¡castiga entonces su rebeldía,

como me castigaste a mí!

¡Ya es mucho lo que he llorado,

y siento que me muero!

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Lamentaciones

Lamentaciones 2

Segundo lamento acróstico

El profeta

1 ¡Pobrecita de ti, Jerusalén!

Cuando Dios se enojó contigo,

derribó tu templo

y acabó con tu belleza.

Ni siquiera se acordó

de tu reino en este mundo.

2 Ofendido y enojado,

Dios destruyó por completo

todas las casas de Israel.

Derribó las fortalezas de Judá;

quitó al rey de su trono,

y puso en vergüenza a sus capitanes.

3 Borró Dios nuestro poder

cuando se enojó con nosotros.

Nos enfrentamos al enemigo,

pero Dios nos retiró su ayuda.

¡Todo Israel arde en llamas!

¡Todo lo destruye el fuego!

4 Rompió en mil pedazos

las casas de Jerusalén,

y acabó con nuestros seres queridos.

Como si fuera nuestro enemigo,

decidió quitarnos la vida;

su enojo fue como un fuego

que nos destruyó por completo.

5 El llanto por los muertos

se oye por todo Judá.

Dios parece nuestro enemigo,

pues ha acabado con nosotros.

¡Todas sus fortalezas y palacios

han quedado en ruinas!

6 Como quien derriba una choza,

Dios destruyó su templo.

Ya nadie en Jerusalén celebra

lossábadosni los días de fiesta.

Dio rienda suelta a su enojo

contra el rey y lossacerdotes.

7 Incitó al ejército enemigo

a conquistar Jerusalén,

y el enemigo gritó en su templo

como si estuviera de fiesta.

¡Dios ha rechazado por completo

su altar y su santuario!

8 Todos los muros y las rampas

son ahora un montón de escombros.

Dios decidió derribar

el muro que protegía a Jerusalén.

Todo lo tenía planeado;

¡la destruyó sin compasión!

9 ¡Adiós,maestros de la ley!

¡Adiós,profetas!

¡Dios ya no habla con nosotros!

El rey y los capitanes

andan perdidos entre las naciones.

La ciudad quedó desprotegida,

pues Dios derribó sus portones.

10 De luto están vestidos

los ancianos de Jerusalén.

En silencio se sientan en el suelo

y se cubren de ceniza la cabeza.

¡Las jóvenes de Jerusalén

bajan la cabeza llenas de vergüenza!

11 Estoy muy triste y desanimado

porque ha sido destruida mi ciudad.

¡Ya no me quedan lágrimas!

¡Siento que me muero!

Por las calles de Jerusalén

veo morir a los recién nacidos.

12 Tímidamente claman los niños:

«¡Mamá, tengo hambre!»;

luego van cerrando los ojos

y mueren en las calles,

en brazos de su madre.

13 Incomparable eres tú, Jerusalén;

¿qué más te puedo decir?

¿Qué puedo hacer para consolarte,

bella ciudad de Jerusalén?

Tus heridas son muy profundas;

¿quién podría sanarlas?

14 Jamás te dijeron la verdad;

los profetas te mintieron.

Si no te hubieran engañado,

ahora estarías a salvo.

Pero te hicieron creer en mentiras

y no señalaron tu maldad.

15 «¿En dónde quedó la hermosura

de la bella Jerusalén,

la ciudad más alegre del mundo?»

Eso preguntan al verte

los que pasan por el camino,

y se burlan de tu desgracia.

16 Rabiosos están tus enemigos,

y no dejan de hablar mal de ti.

Gritan en son de victoria:

«¡Llegó el día que habíamos esperado!

¡Hemos acabado con Jerusalén,

y hemos vivido para contarlo!»

17 Una vez, años atrás,

Dios juró que te destruiría,

y ha cumplido su palabra:

te destruyó sin compasión,

y permitió que tus enemigos

te vencieran y te humillaran.

18 Sí, bella Jerusalén,

deja que tus habitantes

se desahoguen ante Dios.

Y tú, no dejes de llorar;

¡da rienda suelta a tu llanto

de día y de noche!

19 Alza la voz y ruega a Dios

por la vida de tus niños,

que por falta de comida

caen muertos por las calles.

Clama a Dios en las noches;

cuéntale cómo te sientes.

Jerusalén

20 Las madres están por comerse

a los hijos que tanto aman.

Lossacerdotesy losprofetas

agonizan en tu templo.

Piensa por favor, Dios mío,

¿a quién has tratado así?

21 En tu enojo les quitaste la vida

a los jóvenes y a los ancianos.

Mis muchachos y muchachas

cayeron muertos por las calles

bajo el golpe de la espada;

¡no les tuviste compasión!

22 Nadie quedó con vida

el día que nos castigaste;

fue como una gran fiesta

para el ejército enemigo:

murieron todos mis familiares,

¡nos atacaste por todos lados!

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Lamentaciones 3

Tercer lamento acróstico

El profeta

1 Yo soy el que ha sufrido

el duro castigo de Dios.

2 Él me forzó a caminar

por los caminos más oscuros;

3 no hay un solo momento

en que no me castigue.

4-6 Oscura tumba es mi vida;

¡es como si ya estuviera muerto!

Dios me rodeó por completo

de la miseria más terrible.

Me dejó sin fuerzas;

¡no tengo un solo hueso sano!

7-9 Se niega Dios a escucharme,

aunque siempre le pido ayuda.

A cada paso me pone tropiezos

y me hace perder el camino.

Me tiene preso y encadenado.

¡No puedo escaparme de él!

10-12 Objeto soy de sus ataques;

¡soy el blanco de sus flechas!

Como animal feroz me vigila,

esperando el momento de atacarme.

¡Me obliga a apartarme del camino

para que no pueda defenderme!

13-15 Ya me partió el corazón

con sus terribles flechas.

Dios ha llenado mi vida

de tristeza y amargura.

Todo el día y a todas horas,

la gente se burla de mí.

16 Estoy completamente derrotado,

porque Dios me hizo caer.

17 Ya no tengo tranquilidad;

la felicidad es solo un recuerdo.

18 Me parece que de Dios

ya no puedo esperar nada.

19 Los más tristes recuerdos

me llenan de amargura.

20 Siempre los tengo presentes,

y eso me quita el ánimo.

21 Pero también me acuerdo

de algo que me da esperanza:

22 Sé que no hemos sido destruidos

porque Dios nos tiene compasión.

23 Sé que cada mañana se renuevan

su gran amor y su fidelidad.

24 Por eso digo que en él confío;

¡Dios es todo para mí!

25 Invito a todos a confiar en Dios

porque él es bondadoso.

26 Es bueno esperar con paciencia

que Dios venga a salvarnos,

27 y aprender desde nuestra juventud

que debemos soportar el sufrimiento.

28 Es conveniente callar

cuando Dios así lo ordena.

29-30 Y olvidar la venganza

cuando alguien nos golpea.

Debemos esperar con paciencia

que Dios venga a ayudarnos.

31 Realmente Dios nos ha rechazado,

pero no lo hará para siempre.

32-33 Nos hace sufrir y nos aflige,

pero no porque le guste hacerlo.

Nos hiere, pero nos tiene compasión,

porque su amor es muy grande.

34-36 Violar los derechos humanos

es algo que Dios no soporta.

Maltratar a los prisioneros

o no darles un juicio justo,

es algo que Dios no aprueba.

37 ¡Oye bien esto: Nada puedes hacer

sin que Dios te lo ordene!

38 ¡Todo lo bueno y lo malo

pasa porque él así lo ordena!

39 ¡No tenemos razón para quejarnos

si nos castiga por nuestrospecados!

40-42 Si pecamos contra Dios,

y él no quiere perdonarnos,

pensemos en qué lo hemos ofendido.

Dirijamos al Dios del cielo

nuestras oraciones más sinceras,

y corrijamos nuestra conducta.

43-44 Una nube envuelve a Dios;

no le deja escuchar nuestra oración.

Lleno de enojo, Dios nos persigue;

nos destruye sin ninguna compasión.

45 Nos ha expuesto ante las naciones

como si fuéramos lo peor.

46 Fuimos la burla del enemigo.

47 Sufrimos en carne propia

los horrores de la destrucción.

48 Cuando vi destruida mi ciudad

no pude contener las lágrimas.

49-51 Realmente me duele ver sufrir

a las mujeres de Jerusalén.

Se me llenan de lágrimas los ojos,

pero no hay quien me consuele.

¡Espero que desde el cielo

Dios nos mire y nos tenga compasión!

52-53 ¡Intentaron matarme,

y no sé por qué razón!

Mis enemigos me atraparon,

me encerraron en un pozo.

54 Estuve a punto de ahogarme;

¡creí que había llegado mi fin!

55 En la profundidad de ese pozo

te pedí ayuda, Dios mío,

56 y tú atendiste mis ruegos;

¡escuchaste mi oración!

57 Te llamé, y viniste a mí;

me dijiste que no tuviera miedo.

58 No me negaste tu ayuda,

sino que me salvaste la vida.

59 Dios mío, ¡ayúdame!

Mira el mal que me causaron,

60 mira el mal que piensan hacerme,

¡quieren vengarse de mí!

61 Tú sabes cómo me ofenden;

tú sabes que me hacen daño.

62 Tú bien sabes que mis enemigos

siempre hacen planes contra mí.

63 ¡Míralos! No importa lo que hagan,

siempre están burlándose de mí.

64-66 ¡Espero que los castigues

con toda tu furia!

¡Bórralos de este mundo!

Mi Dios, ¡dales su merecido

por todo lo que han hecho!

¡Maldícelos y hazlos sufrir!